La próstata es la glándula que se encuentra entre la vejiga y la uretra del aparato genital masculino. A medida que los hombres se hacen mayores esta glándula se hace poco a poco más grande y en muchas ocasiones presiona la uretra haciendo que la orina salga más lenta y débilmente. Es lo que denominamos hiperplasia prostática benigna o HPB.

En que consiste la hiperplasia prostatica benigna

Los síntomas de esta hiperplasia aparecen gradualmente  e incluyen la necesidad de orinar mucho más frecuentemente tanto por el día como por la noche, la dificultad para comenzar el flujo de la orina y el goteo después de acabar.  Pero estos síntomas también pueden indicar otras enfermedades así que es recomendable ir al médico para obtener un diagnóstico concreto.

Una revisión médica completa para confirmar una hiperplasia prostática benigna incluye un tacto prostático, un análisis de orina  e incluso una biopsia.  Una vez se sabe a ciencia cierta que sufre una HPB el médico le  recomendará que espere un tiempo prudencial para ver si sus síntomas mejoran, como sucede en los casos leves en muchas ocasiones. Si no es así, existen otras opciones de tratamiento con un trauma mínimo y que usan el  calor para destruir el tejido prostático que está presionando la uretra.

La  cirugía se mantiene como  el tratamiento más efectivo para luchar contra los síntomas más fuertes. Se realiza a través de la uretra, no deja cicatrices y solo tiene los riesgos mínimos propios de cualquier operación. También existen algunos medicamentos que pueden frenar la hormona responsable del crecimiento de la próstata pero no son ni mucho menos efectivos en todos los casos.

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