El potasio es uno de los nutrientes principales que nuestro organismo necesita para el correcto funcionamiento, pero cuando este es incapaz de regular las cantidades necesarias, suceden alteraciones homeostáticas.

En general, se produce exceso de potasio cuando hay fallas en la excreción renal por hipoaldosteronismo o insuficiencia renal. El aumento de potasio en plasma suele observarse en la acidosis metabólica (cetosis diabética), en la cual hay salida de potasio desde las células hacia el líquido extracelular. La hiperpotasemia se manifiesta por síntomas neuromusculares, debilidad muscular, alteraciones electrocardiográficas y arritmias cardíacas. Niveles superiores a 6 mEq/L en plasma pueden producir un paro cardíaco.

El déficit de potasio es común en diarreas graves. En la alcalosis, el potasio pasa desde el líquido extracelular hacia las células. El aumento de potasio dentro de las células de túbulos distales del nefrón estimula la secreción de potasio, lo cual aumenta su eliminación por orina y disminuye el potasio total del organismo. Esta condición se acompaña de hipokalemia, que produce pérdida de apetito, náuseas, vómitos, calambres, obnulación.

Las variaciones de la concentración de potasio en plasma no se producen exclusivamente como reflejo de las modificaciones del contenido de potasio total del organismo; pueden ser originadas por desplazamientos entre los compartimientos intra y extracelular. En la cetosis diabética, por ejemplo, la hiperkalemia puede estar asociada a disminución del potasio total. Dada la gran diferencia de concentraciones entre los dos espacios, una salida relativamente pequeña de potasio intracelular determina incrementos marcados de la potasemia.

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