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La gota es un tipo de artritis inflamatoria, más común en hombres que en mujeres y con probabilidades de desarrollarla cuando se es mayor de edad, aunque las mujeres pueden ser más propensas durante y después de la menopausia.

 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

La gota afecta a una o más articulaciones, causando dolor, enrojecimiento e inflamación. La articulación afectada se vuelve muy sensible y puede que no sea capaz de soportar ni el tocarla. Luego, cuando la inflamación comienza a ceder, puede que la piel afectada se aprecie escamosa y se sienta con picor. La articulación más común perjudicada es la del dedo gordo del pie. También tiende a afectar a otras como: dedos, muñecas, codos, tobillos, en el medio de los pies y las rodillas. Rara vez afecta a las articulaciones cerca del centro del cuerpo, como la columna vertebral, hombros y caderas.

PATRÓN DE LOS ATAQUES

Por lo general viene con un ataque que puede desarrollarse con bastante rapidez durante pocas horas, y puede durar desde 3 a 10 días. Es posible que tenga sólo un ataque de gota en su vida, o cada varias semanas, meses o años. Se cree que ciertas situaciones pueden desencadenar un ataque de gota: el estrés, enfermedades que causan fiebre y lesiones, la deshidratación y someterse a una cirugía. La gota es causada por la acumulación en el cuerpo de una sustancia llamada ácido úrico que es un producto de desecho fabricado en el organismo y que se excreta por los riñones. El ácido úrico es creado cuando el organismo descompone las sustancias o químicos conocidos como purinas, que se encuentran de forma natural en el cuerpo y en algunos alimentos. Por lo general es inofensivo, pero si el cuerpo produce demasiado, o no lo excreta suficientemente, los niveles pueden acumularse y crear pequeños cristales que se acumulan alrededor de la articulación.
Hay varios factores que pueden afectar el riesgo de desarrollar gota: la genética, el peso, mantener alta la presión arterial y el colesterol, la diabetes, enfermedades renales y osteoartritis, los medicamentos llamados diuréticos y el alcohol. Uno de los peores culpables es la cerveza. Las bebidas alcohólicas obtenidas a partir de materias primas agrícolas como cereales y frutas, también aumentan los niveles de ácido úrico, aunque el vino tiene un efecto menor.

 

CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

Hay hábitos que podemos cambiar y que pueden reducir los niveles de ácido úrico ayudando a prevenir los ataques o hacerlos menos graves. Los alimentos que contienen altos niveles de sustancias químicas llamadas purinas deben evitarse incluyendo: carne roja (ternera, cerdo, cordero), vísceras (hígado, riñones), caza (conejo, venado, faisán), pescados y mariscos (mejillones, cangrejos, camarones), pescado azul (caballa, sardinas, sardinas, arenques) y los alimentos que contienen levadura o extractos de carne. De acuerdo con el Gout Society, los alimentos que contienen una cantidad moderada de purinas deben comerse con mesura: aves, setas, cereales integrales, guisantes secos, habas y legumbres, y ciertas verduras como espárragos, coliflor y espinaca.
Hasta hace poco la gota se asoció con hombres ricos mayores y acomodados, que comían y bebían demasiado. Sin embargo hoy en día los casos se han disparado.
Los expertos creen que el consumo diario de tan sólo dos refrescos endulzados con azúcar o bebidas altas en fructosa, puede aumentar el riesgo. Sin embargo, es importante beber mucha agua, ya que puede impedir la formación de cristales de ácido úrico.
De acuerdo con la Arthritis Research del Reino Unido, hay cierta convicción de que el consumo de café puede ayudar a los riñones a excretar más cantidad de ácido úrico al igual que los alimentos que contienen altos niveles de vitamina C incluyendo muchas frutas y verduras: pimientos rojos, amarillos y verdes, guayabas, verduras de hoja verde como la col rizada, el kiwi, brócoli, bayas y cítricos.
El ejercicio moderado es saludable para las articulaciones. La natación es ideal, mantiene las articulaciones en movimiento y no pone ningún tipo de presión sobre ellas, pues el agua soporta su peso.
Los tratamientos convencionales previenen y alivian los síntomas de un ataque. Sin embargo, varios de éstos tienen efectos secundarios comunes, por lo que es buena idea hablar de esto con su médico o revisar la información contenida en el envase o en el paquete del fármaco.

 

REMEDIOS NATURALES

– CEREZAS CIDAS: Los antioxidantes encontrados en las cerezas ácidas, llamados antocianidinas, ofrecen una amplia gama de beneficios para la salud. De hecho, hay cierta evidencia de que pueden ayudar a reducir los niveles de ácido úrico en la sangre (ií). En un ensayo, los voluntarios con gota hallaron que su riesgo de tener un ataque fue de un 35% menos después de tomar extracto de cereza, en comparación de cuando no lo tomaron (iii).

– ACEITES DE PESCADO: Si bien los pescados grasos contienen altos niveles de purinas, éstos se encuentran en la carne de los peces, y no en los suplementos, los cuales son altamente purificados y destilados. Los Omega 3 actúan en la produccion natural del cuerpo de prostaglandinas antiinflamatorias.

– VITAMINAS C Y E: Estas vitaminas pueden ayudar a proporcionar un apoyo antioxidante general, y hay evidencia interesante de que la vitamina C puede reducir los niveles de ácido úrico (aunque el estudio se llevó a cabo en personas que no estaban enfermos de gota) (IV).

– QUERCETINA: Este bioflavanoide tiene propiedades antioxidantes. Se encuentra en las cebollas, el té negro, pomelos y manzanas y se ha estudiado que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio que podría ser útil

 

1 comentario

  1. Angomol

    17 Mayo, 2017 a 18:44

    Artículo muy interesante. Alguna precisión, por ejemplo puedes tener el ácido urico en sangre por debajo de 6 y sin embargo tener un ataque de gota, una de las causas más frecuente es insuficiencia renal, respecto a los alimentos depende de cada persona por ejemplo yo soporto la carne y me mata la cerveza y los espárragos. Referente a la afirmación de que te puede dar un solo ataque en tu vida yo no conozco a nadie si te da uno espera más. Agua,Apio y Vitamina C que me lo digan a mí.

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