El humo que se queda en la piel de un fumador puede transmitirse al bebé

    



Según un estudio publicado en Cataluña, los bebés que duermen con padres fumadores presentan niveles de nicotina hasta tres veces superiores a los que lo hacen en otras estancias debido al denominado ‘humo de tercera mano’, que es aquel que queda adherido a la piel o a las prendas del fumador.

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Además, hay que tener en cuenta que en España el 73 por ciento de los padres fumadores reconoce hacerlo en presencia de sus hijos y, por ello, cerca del 50 por ciento de los niños están expuestos diariamente al humo ambiental del tabaco en el medio familiar, una circunstancia prevenible según los expertos.

Con motivo del Día Mundial del Asma, que se celebra este martes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que el asma es la principal enfermedad crónica que afecta a la infancia y, en España, entre el 9 y el 11 por ciento de la población infantil sufre esta patología, lo que representa el doble de prevalencia que en adultos.

Alrededor del 80 por ciento de los casos de asma persistentes se desarrollan antes de los 6 años por lo que es recomendable evitar que los niños se expongan a los principales factores de riesgo que, según la OMS, son los alérgenos y el humo del tabaco. El 15 por ciento de los casos de asma en niños de 6 y 7 años son atribuibles al tabaquismo paterno, por lo que el humo del tabaco podría considerarse la principal causa evitable del asma infantil.

Así, el doctor González Torralba, especialista en Neumología del Hospital del Tajo de Aranjuez, ha señalado que “existe una clara relación causal entre el tabaquismo de los padres y el desarrollo de patologías respiratorias en los hijos”. “Los lactantes y niños menores de 2 años, hijos de padres fumadores, sufren mayor número de enfermedades respiratorias, asma, bronquiolitis, bronquitis, neumonías, así como mayor número de agudizaciones de patologías respiratorias ya existentes, que los hijos de aquéllos progenitores que no fuman”, ha matizado.

Por todo ello, un reciente documento publicado sobre tabaco y asma para el profesional sanitario revela que los motivos para dejar de fumar “no deben apelar al sentido de responsabilidad de los padres por tener un niño con asma” ya que, según los expertos, este sentimiento de culpa “no hará el efecto pretendido”. Sin embargo, “presentar la enfermedad del hijo y su posible mejoría puede convertirse en un refuerzo positivo y así un motivo más para dejar de fumar”, concluyen.

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