Casi de manera general y categórica, la varicela ha sido una enfermedad presente en la población infantil, misma que es provocada por el virus varicela zoster y que llega a provocar una erupción vesicular que tiene la forma de manchas y ampollas, las cuales producen picazón en el área en donde se encuentran.

A pesar de tener una mayor incidencia en niños de muy corta edad, a este virus se lo puede encontrar también en adultos bajo una variación propia, mismo que es conocido como herpes zoster. Cuando un enfermo con varicela llega a toser delante de otras personas, el aire sirve de medio de transporte para este virus, razón por la cual dicho enfermo debe ser aislado de sus actividades diarias y de familiares cercanos; ello involucra a que deje de asistir a sus estudios escolares y que guarde cama mediante un control médico.

Sintomatología de la varicela en nuestro organismo

Inicialmente la varicela no presenta una sintomatología fácil de reconocer a primera instancia, sino que más bien esta llega a aparecer a los 10 o 21 días luego de su contagio e infección. Los síntomas más generales que aparecen en este momento son:

  • Falta de apetito.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio.
  • Fiebre.

Posteriormente irán apareciendo unas pequeñas manchas planas de color rojizo, las cuales van tomando volumen hasta formar ampollas o vesículas que causan una gran picazón y que suelen romperse con gran facilidad. Luego de haber ocurrido una ruptura de estas ampollas, inmediatamente se formará una costra que posteriormente desaparecerá en un tiempo aproximado de 2 semanas.

Estas manchas y ampollas a la vez provocadas por la varicela se suelen distribuir a lo largo de todo el cuerpo, pero principalmente en el cuero cabelludo y en el tronco. Niños que han gozado de una excelente salud podrían llegar a padecer de esta unas 500 lesiones dérmicas, mismas que podrían dejar una huella permanente. Dependiendo del grado de afección de la varicela, esta también podría presentarse en lugares tales como:

  • La boca.
  • La vagina.
  • El recto.
  • Los párpados.
  • Las vías respiratorias.
  • En las extremidades.
  • El rostro.

Es muy importante que el paciente afectado por la varicela no llegue a tocarse ni rascar a las ampollas con los dedos, ya que ello podría provocar una mayor infección.

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