Una de las enfermedades que suele presentarse de un momento a otro afectando nuestra salud es la fiebre tifoidea, misma que actúa rápidamente en el organismo dañando el proceso regular de asimilación de alimentos.

La fiebre tifoidea se puede presentar por la ingesta de alimentos infectados por una bacteria, la cual pertenece el género de la salmonella; mediante estudios y análisis diversos, se ha comprobado que de forma mayoritaria estos alimentos infectados pueden ser:

  • Helados, queso, leche y una gran cantidad de derivados lácteos.
  • Los mariscos que suelen crecer en lugares cercanos a donde se produce la eliminación de aguas residuales.
  • Aquellas verduras que pudieron haber sido regadas con la ayuda de aguas fecales.

A todo lo mencionado anteriormente se suma una más, misma que hace referencia al posible contacto entre una persona que se encuentre enferma con fiebre tifoidea con una sana, situación que es poco frecuente pero que sin embargo, puede llegar a darse.

Los síntomas una persona con fiebre tifoidea

Los síntomas para que una persona demuestre que se encuentra infectado con fiebre tifoidea pueden variar de una a otra, aunque de manera generalizada estos pueden ser:

  • Malestar general.
  • Dolor de cabeza.
  • Una pérdida del apetito.
  • Síntomas de debilidad.
  • Condiciones de estreñimiento.

Estos síntomas pueden llegar a durar aproximadamente unos cinco días, algo que ya puede ser tomado como una señal de que dicha persona, puede estar padeciendo de fiebre tifoidea; la temperatura puede llegar hasta los 40 °C, momento en el cual el nivel de conciencia del enfermo puede llegar a perderse. También suelen aparecer una serie de lesiones de color rojo en la piel, algo que puede permanecer durante unos 14 días. Si la enfermedad se acentúa, complicaciones mayores podrían llegar a suscitarse, estando entre ellas:

  • Hemorragias gastrointestinales.
  • Severas lesiones cardíacas.
  • Una perforación intestinal.
  • Posible alteración neurológica.

Es por esta razón que una pronta visita a un médico especializado puede llegar a detener el progreso de la fiebre tifoidea.

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