Las tasas de obesidad infantil se han triplicado en los últimos 30 años, y la comercialización de alimentos ha sido implicada como un factor que contribuye a esta tendencia.

Cada año, las empresas en EE.UU gastan más de $ 10 mil millones en la comercialización de sus comidas y bebidas para los niños; el 98 por ciento de los productos alimenticios anunciados a los niños en la televisión son altos en grasa, azúcar o sodio. En un nuevo estudio, investigadores utilizaron técnicas de neuroimagen para estudiar los efectos de los logotipos de los alimentos en los niños obesos y de peso saludable.

Amanda S Bruce, PhD, y sus colegas de la Universidad de Missouri-Kansas City y la Universidad de Kansas Medical Center evaluaron a 10 niños de peso saludable y 10 niños obesos, con edades entre los 10 y 14 años, utilizando medidas de percepción subjetivas sobre el autocontrol e imágenes funcionales por resonancia magnética, que visualiza el flujo de sangre como una medida de la actividad cerebral.

Los investigadores dicen que estaban interesados en saber si las respuestas del cerebro a los logotipos de alimentos serían diferentes entre niños obesos y niños con peso saludable. A los niños se les mostraron 60 logos alimenticios y 60 logotipos no alimenticios, y las imágenes funcionales de resonancia magnética indicaron qué secciones del cerebro reaccionaban a los logotipos conocidos.

Los niños obesos mostraron una mayor activación en algunas regiones de recompensa del cerebro que los niños con peso saludable cuando les mostraron los logotipos de los alimentos. Los niños de peso sano mostraron una mayor activación cerebral en las regiones del cerebro asociadas con el auto-control cuando se les mostró alimentos versus logos no alimentarios.

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