Pacientes con esclerosis múltiple podrían eventualmente beneficiarse de un tratamiento que toma por objetivo el comportamiento anormal de un tipo de célula inmune específica, según anuncia  un estudio preliminar.
La conducta errante de las células en cuestión, conocidas como células B, es vista como la clave para el desarrollo de esta enfermedad crónica e incapacitante del sistema nervioso.

El potencial de esta nueva terapia se encuentra tan sólo en las etapas tempranas de la exploración, pero indicaciones iniciales sugieren que esta nueva droga de anticuerpos, llamada ocrelizumab, elige exitosamente como blanco a estas células con resultados esperanzadores: una reducción significativa de las lesiones inflamatorias del cerebro relacionadas con la enfermedad.

La esclerosis múltiple es una enfermedad progresiva y debilitante que ataca el sistema nervioso central del individuo, interrumpiendo el funcionamiento normal del cerebro, la médula espinal y el nervio óptico.
Una característica clásica de esta enfermedad es la inflamación, que causa lesiones en el cerebro.
Las células inmunológicas T han sido implicadas por mucho tiempo en el progreso de la enfermedad, pero la noción de que las células B también juegan un papel mayor es relativamente nueva.

Cuando se realizó un ensayo clínico en pacientes con esclerosis múltiple se observó que aquellos que habían tomado la droga habían tenido una reducción del 89 por ciento en las lesiones cerebrales con dosis de 600 miligramos. Lo que es más, las tasas de recaídas eran mucho menores.
Los investigadores luego notaron que incluso después de 8 meses después de comenzado el tratamiento, no se presentaban efectos adversos serios que se pudieran atribuir directamente a la droga.

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