La ingestión de un cuerpo extraño es un incidente relativamente banal en los niños. No tenemos que alarmarnos, puesto que rara vez tiene consecuencias graves. En todo caso, siempre es bueno acudir a un médico en caso de duda.

Si vuestro hijo acaba de tragarse un cuerpo extraño, y no hay ningún tipo de síntoma, no se trata de un caso urgente, salvo que el objeto ingerido posea una toxicidad propia, como es el caso de una pila de litio, o algo parecido.

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Tomar conciencia de la situación

Canica, perla, moneda, tornillo… son objetos que se pueden tragar con facilidad. Debéis comprobar en primer lugar la realidad del incidente, asegurándoos de que el objeto no está escondido entre las manos del niño, o perdido por el suelo. Buscad metódicamente para evitar una alarma innecesaria.

La ingestión es asintomática

Muchas veces, independientemente del tamaño del objeto, la ingestión no presenta ningún tipo de síntomas. A veces puede traducirse en una disnea respiratoria moderada (parada muy corta de la respiración), y por esfuerzos para vomitar, haciéndonos creer que el obstáculo persiste.

No perder la calma

No os alarméis y no tratéis de sacarlo con gestos violentos, que siempre son peligrosos y no consiguen nada al final. No golpeéis al niño en la espalda, y no le obliguéis a vomitar, puesto que podéis provocar que inhale el contenido gástrico.

Generalmente, el cuerpo extraño se elimina por vía natural al cabo de 24 o 48 horas, y en un máximo de 5 días. Id con calma al hospital para que le practiquen una radiografía que localice el objeto y se compruebe su buena progresión en el intestino.

Sólo los cuerpos extraños en posición esofagiana, al igual que aquellos que presentan un volumen incompatible con el tránsito por vía digestiva deben ser extraídos por vía endoscópica.

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