REFLEXIÓN DE Levent Gokgunnec, Licenciado en Farmacia (Turquía).

Últimamente hemos visto algunas noticias científicas interesantes del tipo “¡las vitaminas matan!”, “los antioxidantes no protegen frente a los problemas cardíacos”, “las frutas y las verduras no reducen el riesgo de cáncer”, “los suplementos multivitamínicos aumentan el riesgo de cáncer de próstata”, etc. Dejando a un lado que estos estudios siempre se publican en las mismas fuentes, ¿cuáles podrían ser los hechos que se esconden detrás de estas noticias?”

Son seguros los suplementos

La situación no es la misma que la de la generación anterior, digamos la de hace unos 20 ó 30 años, estamos rodeados de múltiples canales de comunicación e información que funcionan las 24 horas del día los siete días de la semana. Antes no era nada fácil acceder a los nuevos datos, pero hoy nos enfrentamos cada día a la llegada de nuevos datos. Antes el reto era acceder a la información y ahora el reto es obtener la información adecuada. El flujo continuo de nuevas informaciones supone reordenar y organizar nuestros conocimientos. Y esto lo tenemos que hacer no de una forma teórica, no desde la distancia de nuestra vida cotidiana, sino que por el contrario tenemos que integrarlo.

Hablando de la vida cotidiana, permítanme que les ponga un ejemplo. Ayer estuve en el cine. Antes de empezar la película pusieron varios anuncios publicitarios. No dudé en tomar notas. Veamos qué anuncios eran y los mensajes que transmitían a la audiencia:

  • Un refresco. Los que lo bebían parecían felices y eran jóvenes y guapos. ¡Estaban toda la noche de fiesta!
  • Un café instantáneo 3 en 1. Los que lo bebían eran activos y parecían felices.
  • Unas galletas saladas. Los hombres que las comían atraían a mujeres atractivas.
  • Otras galletas saladas. Estas eran para los que están en forma. Todos eran deportistas y encantadores.
  • Bebida refrescante… Ya sabemos, es la chispa de la vida.
  • Un helado. Estaba claro mujeres atractivas encontraban muy sexy a este helado.
  • Un chicle. Nos dicen que no podemos resistir su “gravedad”.

Después de salir del cine, y dejando la pereza de lado, me puse a hacer algunas averiguaciones sobre los productos de los que había tomado notas. He aquí los ingredientes más habituales de estos productos y sus posibles repercusiones sobre la salud:

  1. Jarabe de fructosa. Se asocia al aumento de la obesidad a través de un mecanismo que afecta a la señalización de la leptina.
  2. Grasas hidrogenadas. Están asociadas a la obesidad, problemas cardíacos, riesgo de ictus, etc.
  3. Ácido fosfórico. Está asociado a hipocalcemia, a un efecto negativo sobre la salud ósea, a problemas digestivos, etc.
  4. Aspartamo. Efectos controvertidos sobre la salud.

Toneladas de sustancias químicas englobadas dentro del apartado “otros ingredientes”, asociadas a enfermedades crónicas y graves como el cáncer, problemas cardiovasculares, problemas del sistema reproductor, neurotoxicidad, etc.

En resumen: seamos conscientes o no, estamos siendo bombardeados con estos mensajes, productos e ingredientes. Y, sin embargo, hablamos de “tener conciencia de la salud”. Lo que veo es que existe una enorme diferencia entre nuestro montón de conocimientos y nuestra vida diaria, las situaciones con las que nos enfrentamos cada día en nuestra rutina.

SEPAMOS AUN MAS

Últimamente los medios están repletos de algunas informaciones nuevas como las que les he comentado más arriba:

“Las vitaminas pueden acortar la vida”

De acuerdo con una investigación publicada en JAMA, los suplementos de antioxidantes, como las vitaminas A y E pueden “aumentar significativamente la mortalidad” (un aumento del 5% del riesgo global de muerte) . Si nos fijamos en este estudio, vemos que se trata de un metaanálisis. El equipo encontró 815 ensayos que eran potencialmente relevantes para su metaanálisis, pero descartaron 747 ensayos dejando ¡sólo un 8% del total de ensayos que tenían! La principal razón era que la mortalidad total era 0 en el 50% de los ensayos. Aplicando las matemáticas más elementales: si eliminas el 92% de los ensayos iniciales y trabajas con el 8% restante ¿cómo puedes decir que esos suplementos de vitaminas producen globalmente un aumento del 5% en el riesgo de muerte? ¡Qué ciencia tan interesante!

“Un exceso de suplementos multivitamínicos puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata mortal en un 30%”

Este estudio evaluaba las dietas de 295.344 varones sin próstata de cáncer durante un período de cinco años. Los autores vieron que los varones que consumían suplementos multivitamínicos más de siete veces a la semana, tenían un mayor riesgo de cáncer de próstata avanzado y mortal, aunque no se observaba ningún efecto en cuanto al cáncer de próstata temprano o localizado. De nuevo, este resultado no es sorprendente; siempre decimos que los suplementos no están indicados para enfermedades avanzadas o mortales, sino como protección y para llevar una vida sana. Considerando que estamos expuestos a los alimentos e ingredientes que mencionamos antes durante muchos años, no es sorprendente observar que el cáncer y las enfermedades cardíacas sean dos de los problemas más letales que existen en la sociedad actual. Por lo tanto, se debería ser muy cuidadoso al divulgar este tipo de estudios a los medios de comunicación para no crear confusión entre la gente. Al examinar el estudio, esto es lo que leemos en la conclusión: Estos resultados sugieren que el uso regular de multivitamínicos no está asociado al riesgo de padecer cáncer de próstata temprano o localizado. La posibilidad de que los varones que toman grandes cantidades de multivitamínicos junto con otros suplementos tengan un mayor riesgo de cánceres avanzados y mortales es un asunto serio que requiere un análisis más profundo. Por lo tanto ¿qué ocurrió para que este párrafo se convirtiese en los medios en “los suplementos multivitamínicos producen cáncer de próstata”?

“El estudio no ha podido probar los beneficios de las frutas y las verduras en las pacientes con cáncer de mama”

Los resultados de un ensayo aleatorizado denominado WHEL (Dieta y vida saludable de las mujeres), en el que se analizó durante siete años la dieta de más de 3.000 mujeres con cáncer de mama, no demostraron ningún beneficio de recomendar a esas mujeres con cáncer de mama que consumieran más frutas y verduras y menos grasas.

No se observaron menos recurrencias ni una mayor tasa de supervivencia en mujeres previamente tratadas de un cáncer de mama después de que modificaran su dieta durante todo el estudio. La conclusión fue que “durante un seguimiento de 7,3 años como término medio no hemos visto ninguna evidencia de que la adopción de un patrón de alimentación con una dieta muy rica en verduras, frutas y fibra y baja en grasas prevenga la recurrencia del cáncer de mama o la muerte entre mujeres tratadas previamente de un cáncer de mama en estadio temprano”. Estas palabras llevaron a la prensa y al público a creer que las mujeres del grupo de intervención habían hecho grandes cambios en su dieta. El resultado fueron titulares como: “No se han encontrado beneficios para el cáncer en el estudio de la dieta supervegetariana”, “Se han esfumado las esperanzas puestas en la dieta para las pacientes con cáncer de mama”, “Una dieta intensiva no previene el cáncer de mama: Estudio”, “La dieta más sana no supuso apenas diferencias para las mujeres que han superado un cáncer de mama” y “Las frutas y las verduras no impiden la reaparición del cáncer”. Aún cuando los datos publicados eran un reflejo exacto de lo que estas mujeres habían hecho, dos o más raciones de verduras al día no es una dieta muy rica en verduras, frutas y fibra y baja en grasas”. Las consecuencias de este artículo, originalmente publicado en JAMA (¿dónde si no?) es que ahora hay más personas que creen que comer más sano no ayuda a las mujeres a evitar el cáncer de mama o su reaparición.

Resultado: demos el último paso. Como profesionales de la salud que creemos en la salud natural, también creemos que la ciencia es muy importante y que es la que va nos va abriendo el camino para conocer los efectos de la nutrición y los suplementos sobre una vida sana. La palabra “ciencia” deriva del latín “scientia” que significa “conocimiento”. Según la definición del diccionario, ciencia es el estado del saber; el conocimiento que se distingue de la ignorancia o de las malas interpretaciones y también es la adquisición de nuevos conocimientos, así como la corrección y la integración a los conocimientos previos. Lamentablemente, si nos fijamos en cómo se presentan todos estos nuevos datos al público, no podemos decir que esto sea integrar y corregir los conocimientos previos. Y para empeorar aún más las cosas, están estos mensajes que nos están transmitiendo todos los días los medios. Si quieres vivir feliz y activo ¡como esto!. Si quieres ser un hombre o una mujer con atractivo ¡bebe esto!, etc. Por lo tanto, cada vez hay más diferencia entre lo que sabemos y lo que vivimos.

En primer lugar tenemos que comprender y conocer las opciones que tenemos para vivir sanos. ¿Nos movemos por nuestras necesidades naturales o por algún estímulo externo? ¿Escuchamos las señales que nos envía nuestro propio cuerpo? ¿Estamos dando los pasos adecuados para proteger nuestra salud? ¿O estamos buscando una “cura milagro” después de haberla perdido?

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