Cuando la circulación de energía interna se ve perturbada, la salud se resiente. Esta es la concepción oriental del estrés que considera este estado como un taponamiento energético. Pero para evitar estos embotellamientos, la acupuntura se propone tratar la causa de esta disfunción y no sólo de sus síntomas.

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La acupuntura posee dos características esenciales que hacen de ella un excelente tratamiento para combatir el estrés.

En primer lugar, se trata de una medicina energética, cuya concepción permite un mejor análisis del sentido de los diferentes síntomas del estrés.

En segundo lugar, propone una visión novedosa, global del hombre, que no está dividido en compartimentos estancos -órgano por órgano- sino que se configura como un todo, en su espíritu y su entorno.

Resultado: Esta medicina procedente de China, permite no sólo que se ponga remedio a los síntomas, sino que se trate la misma causa del mal.

El estrés: un encapsulamiento de energía.

Una persona que goza de buena salud, que vive en un entorno sano, tiene una energía que circula armoniosamente. Pero cualquier perturbación puede provocar un enconamiento energético, o una afección de los órganos que se traduce en estos síntomas: insomnio, ansiedad, nerviosismo… estrés.

El terapeuta busca, a través de un balance muy exhaustivo, el desequilibrio energético que está en la base del estrés. Es necesario encontrar dónde se bloquea la energía.

La consulta comienza con un interrogatorio muy puntilloso, que analiza las características Yin o Yang de los síntomas y del estado general del paciente. Se pasa revista a todo: el sueño, el estado del cabello, las uñas, los desarreglos intestinales, pulmonares, cardíacos, la sudoración…

Buscar las causas del malestar

El terapeuta analiza todos los sentimientos que entran en juego: angustia, cólera, miedo, tristeza, sabiendo que la medicina china no separa el cuerpo del espíritu. Los órganos tienen a la vez una función física y una función psíquica. Por ejemplo, el hígado se encarga de la defensa corporal y de la imaginación, y se muestra muy sensible a la cólera.

El bazo, por el contrario, es más vulnerable a las preocupaciones; los riñones al miedo; los pulmones a la tristeza…

 

1 comentario

  1. Juan

    17 Octubre, 2010 a 13:58

    muy interesante, buen artículo y mejor blog.

    saludos.

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