Las causas pueden ser varias: gritos prolongados, nervios, lloros o simplemente forzar la voz algo más de lo habitual nos puede llevar a un anormal estado de los músculos de la laringe que ocasionan un cambio temporal en nuestra voz, e incluso permanente en los casos más graves.

En el escrito de hoy compartiremos con vosotros varios remedios y consejos con los que vamos a combatir estos molestos estados de cambio en nuestra capacidad para hablar.

Una infusión de tomillo mezclada con un chorrito de zumo de limón y una cucharada de miel suele dar resultados casi mágicos en estados de afonía. La salvia, otra planta que ya hemos recomendado en otras ocasiones, nos vendrá de perlas preparada en infusión a partes iguales con la manzanilla. En este caso emplearemos una cucharada de esta mezcla por un vaso de agua.

Otras plantas que sirven por su capacidad anti-bacteriana y anti-inflamatoria son el jengibre, el tusilago y el malvavisco, que también podemos tomar de forma similar a las últimas que acabamos de ver.

En nuestra dieta deberemos vigilar lo que ingerimos, y es que diferenciaremos entre los alimentos más “suaves” y aquellos más ásperos que dañarán nuestra garganta. La calabaza, las mandarinas o la naranja son algunos ejemplos de frutas y hortalizas que no deben faltar en nuestro menú.

De la misma forma, para eliminar las bacterias culpables de nuestra irritación de la garganta podemos tomar habitualmente cebolla y ajo, hortalizas que sobresalen por su acción anti-bacteriana y expectorante.

Hasta ahora hemos visto remedios que nos servirán para ingerir en forma de alimento, pero, ¿hay otras soluciones para tomar después de las comidas? Claro que sí. Para recobrar tu voz, otra solución fácil es la de hacer gárgaras con un preparado de jugo de col y una o dos cucharadas de miel. Notarás las mejorías en un santiamén.

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