La enfermedad de Alzheimer es el tipo más común de demencia, donde partes del cerebro que involucran la memoria, inteligencia, juicio, lenguaje y comportamiento son destruidas.

Por el momento, no existe cura para la enfermedad de Alzheimer, pero  hay medicamentos que pueden ayudar a controlar sus síntomas. Además, hay opciones para ayudar a manejar la agitación, depresión o los síntomas sicóticos que pueden ocurrir a medida que la enfermedad progresa.

Casi la mitad de las personas afectadas con Alzheimer se encuentran entre los 75 y 85 años, aunque una rara, genéticamente heredada forma de la enfermedad puede afectar a gente en la adultez temprana.

En las primeras etapas de la enfermedad, incluso la persona afectada puede notar algunas de las señales, pero usualmente suelen negar lo que está ocurriendo y así evitar la consulta con un médico. Termina siendo, en general, por pedido de algún familiar que se comienza a tomar el asunto de otra manera.

En esta enfermedad, el enfermo necesita supervisión primeramente, y luego va necesitando ayuda las 24 horas del día. Hay que ser consciente de que para ofrecer cuidado, el cuidador principal tiene que manifestar una buena salud física y mental.

Llegado cierto punto la mayoría de familias buscan ayuda de fuera para obtener información, tomar decisiones y planear el cuidado a largo plazo del miembro de la familia afectado de demencia. Todos los miembros de la familia deberían tomar parte en la decisión de solicitar ayuda externa, aunque cuando es así, no es inusual que surjan diferencias de opinión al respecto.

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