Si tenéis que someteros a una operación quirúrgica, es el momento de dejar de fumar. Sobre todo, se recomienda hacerlo antes de la intervención. ¿Por qué? Porque el tabaquismo aumenta fuertemente el riesgo de complicaciones postoperatorias.

secondaryImage_474-1

A fuerza de inhalar el humo de los cigarros y sus cerca de 4.000 sustancias tóxicas, vuestros glóbulos blancos terminan por estar alterados en su morfología. Los glóbulos blancos son los agentes de base que constituyen nuestro sistema inmunitario, y estos se hacen menos eficaces para luchar contra las infecciones.

Por otro lado, las infecciones representan la complicación más frecuente tras una operación quirúrgica. Resultado: los fumadores tienen un riesgo mayor de sufrir una infección postoperatoria.

Queda el riesgo de complicaciones postoperatorias cardíacas y respiratorias, que son tan importantes en los fumadores.

Para disminuir significativamente sus riesgos, se recomienda a los fumadores que dejen de fumar al menos 6 semanas antes de una intervención. El dejar de fumar tras la operación favorece igualmente la cicatrización.

En conclusión, una operación quirúrgica es una buena oportunidad para dejar de fumar, y mejor si es para siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *