El asma inducida por el ejercicio es un estrechamiento temporal de los conductos espiratorios provocado por el ejercicio fuerte. Cuando se realiza ejercicio fuertemente, el cuerpo necesita más oxígeno haciendo que se respire más rápidamente. A medida que se respira rápidamente, los conductos respiratorios se enfrían y se secan al evaporarse la humedad.

El asma inducida por el ejercicio ocurre en personas que ya padecen de asma porque sus conductos respiratorios pueden ser más sensibles a los cambios. Sin embargo, algunas personas presentan los broncoespasmos únicamente cuando se ejercitan.

Los síntomas del asma inducida por el ejercicio pueden ser sibilancia (ruido como silbido al respirar), dolor o presión en el pecho, falta de aliento o dificultad para respirar, tos, mareos, entre otros.

Las causas del asma inducida por el ejercicio están asociadas a la realización de ejercicios muy fuertes en lugar de leves y continuos, por ejercitarse en clima de aire frío y seco, herencia de asma, estrés, ejercitarse mucho, polución del aire, o fatiga.

Si bien no existe ninguna cura para el asma inducida por el ejercicio puede ser tratada. Los broncodilatadores son útiles para el tratamiento del asma, ya que relajan rápidamente los músculos, en los bronquiolos, que rodean los conductos respiratorios. Esto dilata los conductos respiratorios para que se respire más fácilmente, también ayuda a llevar oxígeno a los pulmones y la sangre.
Estas medicinas pueden tomarse a menos de 30 minutos antes de comenzar los ejercicios. Esto previene presión en el pecho, sibilancia o falta de aliento.
Estas medicinas pueden ser inhaladas, tomadas por vía oral o inyectada, y puede también evitar que comience la hinchazón de los conductos respiratorios.

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