Aquellas mujeres cuyos trabajos requieren rotaciones entre turnos de día y de noche podrían tener un incremento en el riesgo de desarrollar diabetes, especialmente si mantienen ese programa durante un período largo de tiempo, según sugiere un nuevo estudio realizado específicamente en enfermeras.

El riesgo de una mujer de desarrollar diabetes de tipo 2 aumenta progresivamente a lo largo de los años de un horario de trabajo rotativo. Comparado con las enfermeras que trabajan solamente en turnos diarios, aquellas que habían trabajado periódicamente por la noche por tan sólo tres años mostraban un 20 por ciento más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, mientras que aquellas que habían acumulado al menos 20 años de turnos rotativos tenían un 65 por ciento más de probabilidades de desarrollar la enfermedad.

El aumento de riesgo no es enorme, pero es sustancial y puede tener importantes implicancias en temas de salud pública dado que casi un quinto de la fuerza de trabajo es, de alguna manera, con horarios rotativos.

Mucho del incremento del riesgo de diabetes puede ser explicado por una ganancia en el peso, un conocido efecto secundario de los trabajos con horarios rotativos, los cuales interrumpen los horarios de sueño y comida en formas que pueden afectar el mantenimiento de hábitos saludables. Sin embargo, otros cambios más sutiles pueden también jugar un papel.

Horarios irregulares de trabajo pueden interrumpir el ritmo circadiano del cuerpo, el cual juega un papel crítico en el mantenimiento del metabolismo de azúcar en sangre saludable y el balance de la energía. Nuestro reloj interno podría influir en la habilidad para metabolizar ciertos alimentos.

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