Los bebés que son inusualmente pequeños al momento de nacer tienen un mayor riesgo que el promedio de desarrollar algún desorden dentro del espectro del autismo más tarde en la vida, según un nuevo estudio pediátrico.

Empezando en 1984, investigadores siguieron de cerca  mil cien bebés que pesaban menos de dos kilos y medio al momento de nacer, y hallaron que el 5% de ellos entraba dentro del criterio para el diagnóstico de alguna condición dentro del espectro del autismo para la edad de 21 años- una tasa cinco veces mayor que en la población general de niños.

Sin embargo, esta tasa es bastante llamativa y no toma en cuenta la importancia del escaneo de todos los bebés, en especial aquellos nacidos con bajo peso, que se encuentran dentro del diagnóstico de alguno de los desórdenes relacionados con el autismo en una edad temprana. El escaneo del desarrollo suele ser puesto a un lado, a pesar de que es importante tener un seguimiento específico de cada niño en particular.

Apenas el 3 por ciento de los neonatos en Estados Unidos entran en la categoría utilizada por los investigadores de bajo peso (dos mil gramos o menos). Los bebés de esta talla por lo general son prematuros, aunque ciertas complicaciones durante el embarazo pueden también causar un bajo peso en los bebés que nacen a término completo. Varios estudios previos han sugerido una relación entre el bajo peso o bebés prematuros y un mayor riesgo de autismo. Pero incluso con los nuevos aportes del último estudio, no está claro si el bajo peso al nacer contribuye directamente a desarrollar una condición tal.

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