Se puede obtener suficiente sal de los alimentos sin la necesidad de añadir sodio, pero el ser humano carga con una atracción instintiva de sal que lo  lleva a comer más de lo necesario. El fuerte deseo de sal fue evolucionado por razones de supervivencia temprana en el desarrollo humano. Además, el estrés provoca antojos de sal en los humanos, se crea un estado de ánimo elevado y actúa como una droga adictiva.

Tanto el sodio como el cloruro en la sal de mesa juegan un papel crítico en el mantenimiento de un correcto equilibrio de fluidos en el cuerpo. Estos dos electrólitos formar iones eléctricamente cargados en el fluido fuera de las paredes celulares, equilibrado por los iones de potasio y otros minerales dentro de las células.

Cuando los minerales en los fluidos del cuerpo tienen la concentración correcta, el flujo de nutrientes ingresa en las células y los materiales de desecho salen. Si el organismo pierde los niveles de agua y los de sodio aumentan, el intercambio se complica. La pérdida de sales a través del sudor y la orina también altera el sistema. Tanto el ansia de sal y la sed de pueden ser señal de problemas internos que en casos extremos podrían ser de peligro mortal.

Si una persona hace ejercicio o trabaja en ambientes calientes, los alimentos salados pueden reemplazar el sodio y el cloro que se pierde en la transpiración. Beber agua del grifo sólo reemplaza el líquido perdido y podría causar una condición potencialmente mortal llamada hiponatremia.

La hiponatremia ocurre cuando caen los niveles de sodio en la sangre y los tejidos se hinchan mientras el agua invade las células. Si bien la ingesta diaria recomendada de sal es de sólo 6 gramos, en condiciones extremas se podrían perder 3,4 gramos por hora. El consumo de alimentos salados previene la fatiga y los espasmos musculares, así como las complicaciones más graves que causa por la hinchazón del cerebro.

Si se restringe severamente la ingesta de sal, además podría no conseguirse suficiente yodo para evitar el hipotiroidismo. Los adultos necesitan 150 microgramos al día, la cantidad de 2 gramos de sal yodada. No todos los alimentos envasados utilizar sal yodada, así que se recomienda comprobar las etiquetas de las comidas manufacturadas.

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