El nabo es una planta herbácea que se viene cultivando desde el mundo clásico aunque puede situarse su origen más al este de la cuenca Mediterránea, en Oriente Próximo. Durante la Edad Media era un alimento muy importante en la dieta de los países europeos, hasta la llegada de la patata en el siglo XVIII, que poco a poco fue desbancando al nabo. A partir de la Revolución Francesa, se cultivaron más patatas y menos nabos en Europa hasta llegar a convertirse en un alimento olvidado. En la actualidad es una de las verduras más utilizadas en la cocina.

 

Es una planta anual de la familia de las crucíferas, que suele medir entre cinco o seis centímetros de altura. Sus hojas son glaucas, rugosas, lampiñas, grandes, partidas en tres lóbulos oblongos, enteras, lanceoladas y las superiores algo envainadoras. Estas hojas se denominan Grelos y Nabizas y poseen incluso más vitaminas que los nabos en sí. Sus flores en espiga terminal son pequeñas y amarillas.

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Para su cultivo se necesitan climas más bien fríos o templados, aunque es preferible en zonas templadas dónde se aprovecha la calidad de sus raíces nudosas y tiernas. La carne y la corteza son de color blanco perlado, aunque cuando la raíz asoma fuera de la tierra, adquiere una coloración rojiza por la acción de la luz solar. La raíz es de forma redondeada, aunque tras su engrosamiento, en la parte más profunda es alargada y fina.

 

El sabor del nabo, es generalmente picante y fuerte, muy similar al del rábano. Se puede consumir en crudo, añadiéndolos a la ensalada, o bien cocidos, lo que hará que su sabor sea más suave.  Hay muchas variedades de nabos, entre las más destacadas podemos nombrar al Nabito de Teltow, que es muy apreciada, de pequeño tamaño y color blanco cremoso. El Nabo de Mayo, de color blanco y forma esférica se encuentra disponible en el mercado durante los meses de mayo y junio. El Nabo de Otoño, de piel roja o verde, con carne blanca, es de mayor tamaño que el nabo de mayo y su sabor más fuerte, se siembra en verano y se recolecta en otoño. El Nabo Stanis es de color púrpura, hojas medianas y buena textura, El Nabo Virtudes-Martillo, de color blanco, forma alargada y carne blanca muy tierna y dulce. El Nabo Bola de Nieve, de forma redondeada y tamaño pequeño, piel lisa de color muy blanco, tierna y con delicado sabor. Y por último el Nabo Japonés o Kabu, de sabor más intenso que otros nabos, sólo se puede encontrar en tiendas especializadas.

 

En su composición el nabo posee gran cantidad de sustancias importantes para incluir en la dieta como vitaminas y sales minerales. Sus principales vitaminas son las del grupo B. Presenta una abundante cantidad de vitamina B1, B2 y B6 y un alto porcentaje de vitamina C, A y E. Destacan en su composición en sales minerales el potasio, el calcio y el yodo, de gran importancia para la salud y aunque en menor cantidad incluye hierro, sodio, magnesio y fósforo. Posee también gran cantidad de fibras, principalmente de tipo insoluble, que mejora el tránsito intestinal, evitando el estreñimiento. Puede prevenir el cáncer de colon así como enfermedades cardiovasculares. El nabo es rico en fosfatos, por lo tanto resulta bueno para todos los neurasténicos. Su bulbo contiene excelentes propiedades expectorantes, por lo que resulta apropiado para tratar enfermedades como la bronquitis, la gripe, los resfriados y en casos de tos excesiva. Su raíz puede ser útil también para tratar casos de ansiedad o manifestaciones nerviosas, pues tiene pequeñas propiedades sedantes. Es un buen antiinflamatorio, tiene propiedades emolientes y además propiedades hemostáticas. Usado externamente en forma de cataplasma resulta excelente para combatir los sabañones y las inflamaciones en general.

 

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