El ricino es un arbusto de enorme tamaño (puede alcanzar hasta 15 metros de altura) con un tallo de color más bien rojo y hojas bien delineadas. Esta especie, conocida con el nombre de Ricinus communis, tiene hojas con nervaduras y pecíolos bastante grandes y 5 lóbulos con bordes dentados. Las diferentes sub-variedades de ricino determinarán, en este arbusto, la presencia o ausencia de espinas, el color final y otras características. El ricino es una especie que tiene dos tipos de hojas diferentes: masculinas y femeninas. Las hojas masculinas están ubicadas en la parte inferior de la planta, mientras que las femeninas se sitúan en la parte superior de la misma.

ricino

Las semillas que produce el arbusto de ricino son muy tóxicas y pueden generar diferentes síntomas cardiovasculares y problemas estomacales. A partir del ricino, sin embargo, se prepara un aceite con numerosas propiedades medicinales. En el proceso de refinamiento para preparar el aceite de ricino se obtiene un líquido bastante viscoso y de color amarillo (su sabor no es para nada agradable).

El ricino, además de tener efecto laxante, puede ser aprovechado en la preparación de medicamentos tópicos de uso externo. Con el aceite de ricino, de hecho, se preparan numerosas cremas y pomadas para dar cura a problemas de hemorroides, heridas externas y cicatrices (las semillas de ricino son muy ricas en vitamina E).

Los efectos medicinales del ricino son variables en función de la dosis que se utilice, pero la mayor parte de las especies coinciden en su acción principal, que es laxante y purgante fuerte. Al consumir aceite de ricino la dosis recomendada es de una cucharada sopera al día (efecto laxante). Para conseguir efecto purgante, sin embargo, hay que tomar entre 2 y 4 cucharadas al día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *