A la hora de armar una buena dieta y cuidarnos en nuestra alimentación tampoco hay que volvernos obsesivos. Hay que pensar nuestra alimentación como un presupuesto bien gestionado. En vez de contar meticulosamente cada caloría que ingerimos, haremos partidas y las sumas totales deben dar el número asignado a cada día.

De esa forma podremos tener un control sobre lo que podemos y no podemos comer. Como siempre, la voluntad y el deseo personal son la clave para que la dieta funcione ya que de lo contrario uno pierde el entusiasmo y la dieta no funciona, la abandonamos a la mitad o siquiera la empezamos.

Mantener el horario y saber compensar

Una dieta no significa que haya que sufrir y comer cosas que no nos gustan, o estar imposibilitados de comer algún dulce o frutos secos o pasteles. Lo importante es compensar. Si un día nuestra partida de calorías es muy elevada, al día siguiente compensamos con ensaladas, frutas y algo ligero.

Así, es posible que comamos las cosas que más nos gustan de manera espaciada. Tampoco podemos permitirnos comer todos los días este tipo de cosas diciendo ‘mañana compenso’ ya que la buena alimentación implica encontrar sabor y una alimentación sana sin necesidad de estos lujos, pero cada tanto, es posible.

Otro de los consejos nutricionales que debemos tener en cuenta, es el de los horarios. Comer de forma regular y tratando de que todos los días sea en el mismo horario ayuda a que nuestro organismo sienta que nos hemos alimentado y no pasar hambre y tener que picar o tomar un café suelto, o comer un sandwich a media tarde.

El organismo se puede habituar y es otra de las claves para una buena alimentación.

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