Vivimos en una sociedad donde buscamos resultados instantáneos con el menor dolor, esfuerzo y sacrificio posibles. Cuando de nuestra salud y apariencia se trata, estamos acostumbrados a buscar una píldora o procedimiento que nos dé los resultados que queremos, y muchos médicos fácilmente las prescriben. Pero toda droga, tratamiento o procedimiento tiene potenciales efectos adversos y riesgos que pueden ser incluso peores que el problema que intentábamos solucionar. Además, sin un acompañamiento con buenos hábitos de vida, todas estas “soluciones” son propensas a fallar en algún punto, por lo tanto es importante implementar algunas costumbres sanas como las siguientes.

buenos-habitos

1. Dejar de fumar. Incansablemente se repetirá este consejo. Además de los numerosos riesgos muy documentados que implica fumar, los fumadores son propensos a tener un envejecimiento prematuro de la piel. El cabello también tiende a volverse opaco y perder la pigmentación más rápido.

2. Perder peso (en caso que sea clínicamente necesario). Las cirugías de reemplazo de las articulaciones se han vuelto cada vez más comunes. Y si bien la edad y otros factores contribuyen a debilitarlas, el exceso de peso es un contribuidor mayor. Un peso saludable ayudará además a todo el organismo en general.

3. Mantenerse físicamente activo.  El ejercicio físico mejora la apariencia, la memoria, el estado de ánimo y los hábitos de sueño, y mantiene alejadas las enfermedades cardíacas y los problemas óseos. Y no necesariamente se debe realizar un ejercicio extenuante para tener muy buenos resultados.

4. Mantenerse hidratado.  Incluso una deshidratación leve puede llevar a una confusión mental, elevar el azúcar en sangre y causar dolores de cabeza, debilidad muscular y fatiga.

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