La piel de una persona puede verse afectada por distintos tipos de enfermedades. El cáncer de piel es una de las más severas. Existen dos tipos de cáncer de piel, conocidos como melanoma y no melanoma. El melanoma es un cáncer de piel de tipo maligno que tiene origen en los melanocitos de una persona (las células que acumulan pigmentación), aunque es menos frecuente que su contrapartida. El cáncer de piel no melanoma, en cambio, ocurre en primer lugar en otro tipo de células diferentes a los melanocitos.

cancerpiel

Uno de los factores en juego en el desarrollo de cáncer de piel es la exposición solar. Las personas de piel blanca, por ejemplo, son más propensas al desarrollo de cáncer de piel que las de piel oscura si consideramos tiempos de exposición solar similares. Los casos más riesgosos para el desarrollo de cáncer de piel son los de personas que han sufrido quemaduras a raíz de la exposición a rayos solares.

Las partes del cuerpo en las que suelen tener lugar las quemaduras que llevan a un caso de cáncer de piel son las manos, el cuello, la cara y los brazos. Los niveles de incidencia de melanoma maligno en los últimos años, por otra parte, han sufrido claros aumentos de un tiempo a esta parte. De hecho, en países como España se comprobó un aumento que multiplica los casos positivos en 2 y 3 puntos para mujeres y hombres. Afortunadamente, la tasa de mortalidad en los cáncer de piel en la actualidad ha descendido considerablemente (en los últimos cuarenta años bajó en un 30%).

La forma más segura para diagnosticar un caso de cáncer de piel por melanoma maligno es con un análisis de piel. Se debe tomar una muestra y efectuarse una biopsia (es la única manera de poder saber si se trata de un tumor maligno o de uno benigno).

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