Una nueva investigación sugiere que los problemas sobre cómo las personas con dislexia procesan el sonido que escuchan podría ser el corazón de este trastorno del aprendizaje.
Los hallazgos del estudio podrían algún día derivar a terapias mejores para los niños y adultos que son diagnosticados con este común pero misterioso problema. Y diferentes personas con dislexia podría presentar diferencias en los patrones de procesamiento cerebral, lo cual podría ayudar a distinguir subtipos de este desorden.

La dislexia afecta cerca del 5 por ciento de los niños en edad escolar.
Aunque típicamente se piensa de esta condición como una discapacidad para leer o escribir, investigaciones previas han sugerido que existe un componente relacionado con el proceso de la audición.
De hecho, uno de los mayores riesgos de la dislexia es el retraso en el habla en niños pequeños.

Estudios previos de imágenes cerebrales han demostrado un procesamiento anormal de sonidos cortos en las personas con dislexia, pero no ha quedado claro si el mecanismo neuropsicológico es el que está detrás de estas anormalidades.

Los autores de este nuevo estudio se focalizaron en un fenómeno llamado “sampling”, el cual refiere a cómo responde inicialmente el cerebro a los sonidos. Específicamente, el “sampling” involucra el procesamiento de los fonemas, que son los elementos básicos del sonido.

Los que los investigadores hallaron en las personas con dislexia, comparadas con las personas que no la tenían, eran anormalidades en la corteza auditiva izquierda del cerebro.
El cerebro de las personas con dislexia podría reaccionar de forma exagerada a los fonemas con ritmos de alta frecuencia. Esto podría interferir con la memoria verbal y, por ende, el habla.

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