Consejo 6. Bebe frecuentemente. De la misma forma que se recomienda tomar fruta a diario, no nos podemos olvidar de beber agua cada dos por tres, para así luchar contra la deshidratación una vez más.

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Consejo 7. No te abrigues demasiado. Parece lógico, pero no siempre lo seguimos: un exceso de abrigo aumenta aún más la temperatura del cuerpo, por lo que no conviene taparnos con cuatro o cinco mantas más la bata de dormir. En la cama, opta por un pijama transpirable.

Consejo 8. Paños de vinagre.

Hazte con un algodón bien limpio, y humedécelo con agua y vinagre. Aplica directamente sobre la garganta, la frente, el pecho y pies, renovando el apósito cada 5 o 10 minutos. Si no tienes vinagre, no optes por el alcohol.

Consejo 9. Una receta infalible.

Mezcla en una taza un caldo de puerros con pollo, y añade posteriormente una zanahoria o bien un nabo. Esta receta te ayudará no solo a menguar la fiebre, sino que también a reducir los efectos de la congestión, ya que mejora el estado de las vías respiratorias.

Consejo 10. Gárgaras a diario.

Añadiendo a un vaso de agua una buena pizca de sal, conseguiremos un brebaje apto para calmar el dolor de garganta. Realiza enjuagues después de cada comida, sin tragarte la solución.

Consejo 11. Gotas para la nariz.

En casos de resfriados, la fiebre disminuirá más rápidamente si respiramos adecuadamente por la noche obteniendo un descanso óptimo. Para ello, prueba a introducir unas gotas de agua con sal (como el remedio anterior) por  tu nariz, despejando así el moco acumulado. Procura estar tumbado.

Hasta aquí los consejos más básicos para atenuar los síntomas de la fiebre alta. No obstante, recuerda que en algunos casos puedes precisar de ayuda médica, como por ejemplo cuando se presenten desmayos, vómitos persistentes, dolores muy intensos en la frente o dificultad continua para respirar, entre otros.

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