Seguramente habrás escuchado que comer más rápido engorda, y aunque no te lo creas ya que comes lo mismo (o al menos eso parece) comiendo rápido que comiendo bien, lo cierto es que tiene lógica la afirmación.

La sensación de saciedad tarda un tiempo hasta que llega al cerebro para decir al estómago que deje de comer, concretamente se habla de unos 30 minutos, por lo que si comemos rápido no damos tiempo a que llegue esa señal al cerebro, haciendo que comamos más de lo necesario, más de lo que podríamos comer si comiéramos con más lentitud, ya que la sensación de saciedad nos permite no comer en exceso.

El mecanismo que da lugar a la sensación de saciedad consiste en un mecanismo bastante complejo que implica cuestiones hormonales y neurofisiolígicos que llegan al centro de ansiedad en el hipotálamo en un tiempo que puede llegar a la media hora. Si tus comidas duran 5-10 minutos la sensación de saciedad no llega al hipotálamo, lo que hace que comas todo cuanto puedas sin tener esta sensación. Si comes varios platos, espera un poco entre plato y plato, sabiendo que el primer plato suele ser más ligero que el segundo.

Una investigación ha demostrado que las personas que comían rápido la misma cantidad de comida tenían más tendencia a engordar, haciendo una prueba con personas que comían la misma cantidad de comida.

Por razones de salud y estéticas, hay que comer con más calma, ya que muchas veces por las prisas del día a día, por la ansiedad u otras cosas tendemos a dedicar menos tiempo a las comidas comiendo con mayor velocidad, y disfrutar de las comidas a la vez que evitamos engordar por esta cuestión, ya que las evidencias científicas y del sentido común nos demuestran que comer más rápido ayuda a engordar.

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