El otoño y  el invierno son las épocas del año donde se producen más resfríados y estados gripales. Estos producen síntomas como congestión y secreción nasal, dolor de garganta, estornudos, tos, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio y malestar general.

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Hay varias formas de empezar el otoño cuidándose de todos estos síntomas y signos muy molestos.

La primera forma de enfrentar estas situaciones es con la vacunación anual antigripal, esta varía año a año, debido a mutaciones en las cepas estacionales. Luego una buena alimentación con alimentos antimicrobianos como la Cebolla y el Ajo son fundamentales, sin olvidar los alimentos ricos en vitamina C, como los cítricos.

En caso de que algunos de estos síntomas ya nos estén afectando podemos emplear: caramelos de Propoleo: que poseen propiedades descongestivas y calman los dolores de garganta; la Jalea Real liofilizada, es un potente tónico, energizante y regenerador del organismo, y ayuda en el cansancio que comúnmente se asocia con los estados gripales del invierno; los caramelos de Propoleo con Glindelia, brindan una acción antiespasmódica, expectorante, mucolitica y bactericida, especial para los síntomas nombrados.

También hay que nombrar a la Miel, que es un poderoso tonificante, antioxidante, expectorante y mucolitico con propiedades bactericidas. La Miel puede comerse sola o puede agregarse al té con Limón donde se combinan las propiedades del Limón y la Miel para combatir los síntomas.

Y para no olvidar, la vitamina C, es el antioxidante que ayuda y fortalece al sistema inmunológico, aumentando el rendimiento físico, eliminando las toxinas por ser un potente desintoxicante. En una dieta para prevenir resfríos es infaltable la vitamina C, esta se encuentra en el jugo de Naranja, en frutas y verduras de hoja verde.

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