La muerte de un ser querido, la existencia de una enfermedad seria o la decisión drástica de abandonar a nuestra pareja son casos naturales que se dan a diario en todas las partes del mundo y en las que a buen seguro nos hemos encontrado más de dos veces.

cirujano

Todos esos supuestos tienen algo en común: su dureza y crudeza afectan considerablemente a la moral de las personas implicadas, y suponen siempre un aspecto negativo que hace que este tipo de noticias sean muy difíciles de dar.

Tanto psicólogos como profesionales sanitarios coinciden en señalar que “las malas noticias se deben comunicar con la verdad por delante, pero controlando la dosis de información que se va revelando, sin olvidarnos de hacerlo con tacto”.

Sin salir del ámbito de la salud, no es difícil observar la evolución que ha sufrido este tema a lo largo de los años: echando la vista unas décadas atrás nos hallamos ante profesionales del sector que evitan dar noticias desalentadoras al paciente y optan por engañarlo sobre su estado de salud real. Teletransportándonos de nuevo hasta nuestros días, advertimos como los especialistas suelen preferir comunicar las malas noticias al afectado, siempre utilizando las palabras adecuadas y dando el tiempo que haga falta para asimilar el “choque” inicial.

Todo paciente tiene el derecho de saber en todo momento su estado de salud, incluso aunque esté tan deteriorada que el fatal desenlace sea inminente. De lo contrario, dudas innecesarias y temores desagradables se adueñarán de la mente del sujeto, complicando no sólo su situación emocional sino la de su entorno más íntimo. Este caso también es extrapolable a los demás supuestos como pueden ser roturas amorosas, enfermedades no mortales pero que pueden llegar a ser muy duras, etc.

Si te ves en una situación como la que hemos comentado, nuestro consejo no difiere del que daría cualquier especialista del tema: confía en tí mismo para dar la noticia, hazlo con confianza, sin temor a la respuesta que creas obtener, y por encima de todo, ofrece todo tu más sincero apoyo y comprensión a la persona o personas afectadas.

Parece muy duro hablar de esa forma acerca de temas tan delicados, y de hecho es muy cómodo escribirlo desde detrás de la pantalla de un ordenador, pero recordemos que esas cuestiones, tarde o temprano, son las que nos va a deparar ese fantástico invento llamado “vida”.

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