Todos sabemos que el hecho de descansar y dormir bien es fundamental para estar activos durante el día, por ello en esta ocasión, nos hemos preguntado cómo conseguir hábito del sueño en los niños.

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Llevar una rutina, es lo más importante cuando llega la hora de dormir para un bebé o para un niño pequeño, es decir que sepa qué tiene que hacer y que siempre sea lo mismo. La rutina genera confianza y seguridad en el pequeño al saber qué va a pasar y qué tiene que hacer.

Este hábito debe generarse desde la hora de la cena, o preferiblemente antes. Tiene que ser una especie de ritual, tanto el baño como la cena y todo lo demás.

También es importante y debemos destacar, que a la hora de conseguir el hábito del sueño en los niños, es fundamental que aprendan a dormir solos. Por este motivo, hay que dejarlos en su cama o en su cuna y lograr que ellos por si solos, sean capaces de conciliar el sueño, que se acostumbren a dormir solos y que aprendan por sus propios medios a dormir. Es probable que los primeros días pueda costarle, pero habrá ganado en descanso y tranquilidad una vez que consigue coger el hábito de dormir solo.

Igualmente te recordamos, que es importante, y no debes olvidar el hecho de apagarles la luz, ya que la luz no sirve para dormir, tienen que coger el hábito de dormir con la luz apagada y tienen que acostumbrarse. Del mismo modo, los padres tienen que ser capaces de no aceptar los caprichos del niño, ya que en esos casos y por regla general, lo único que quieren es llamar tu atención, como cuando gritan que se hacen pis, que quieren agua o que tienen miedo.

1 comentario

  1. Raquel

    1 julio, 2012 a 21:40

    Pocas cosas más absurdas se dan por ciertas de manera tan clara, el sueño es un proceso evolutivo, los recién nacidos tienen ciclos de sueño distintos a los de los adultos, más cortos, por eso se despiertan, pretender que no lo hagan es como pretender que corran la maratón de Nueva York con tres años y sin entrenar. No se confundan, los niños que duermen solos no lloran porque aprenden que nadie va, pero se despiertan. Maman menos, cogen menos peso y tienen más tendencia a depresiones y problemas de autoestima de adultos. Nacemos programados para que nos atiendan, no para que nos abandonen. Libros de pediatras como Ferber o Estivill sostienen estos datos erróneos, pero mucho me temo que solo pretenden lucrarse con la desesperación de unos padres que piensan que su hijo no duerme lo suficiente. “Dormir sin lágrimas” de Rosa Jové explica esto perfectamente, y te permite vivir esos días de falta de sueño sin angustia y con la seguridad de que estás haciendo feliz a tu hijo y respetando su ritmo de desarrollo.

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