La obesidad infantil es un problema que cada día incluye a más personas en su círculo, las dietas de los tiempos modernos, la velocidad con que se deben encarar las tareas y la cultura que evoluciona en factor a la tecnología y las formas de vivir han provocado grandes cambios en la dieta habitual de las personas. No importa el país o religión, es una enfermedad presente en todos los estatus sociales, se trata de una epidemia que cumple con todos los requisitos para serlo.

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El aumento de los casos de obesidad infantil provoca que sea un problema en el que se debe actuar de forma rápida ya que siendo tan pequeños puede originar enfermedades graves a muy corto plazo. Los niños todo el tiempo copian los que ven en sus padres y no es extraño que los adultos obesos tengan hijos obesos. Por eso predicar con el ejemplo es fundamental, como adultos responsables debemos darles a nuestros hijos una alimentación saludable que evite actitudes que les provoquen engordar.

Si nuestro hijo está en una situación en la que su peso se ha descontrolado totalmente, podemos combatir esto cambiando sus hábitos de vida y alimentación mientras sea posible. Lo primero a evitar es que nuestro hijo lleve una vida sedentaria, el sedentarismo provoca obesidad ya que no se queman las grasas que se han ingerido. Debemos animar a nuestro hijo a practicar deporte, es algo fundamental en estos casos.

Por otro lado incorporar una alimentación sana para nuestro niño es saludable, contará con los nutrientes necesarios para su edad. Nuestros hijos no comerán lo que no nos guste, así que por el bien de su salud, debemos empezar a cuidar la nuestra propia. Preparar las comidas de una forma apetecible que entre primero por los ojos es fundamental para que empiecen a fomentar la cultura de las verduras y otros alimentos nutritivos.

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