La concentración es la capacidad que tiene una persona de centrarse en el presente, es decir, de poner todos los sentidos en aquella actividad que está realizando aquí y ahora. Sin embargo, es habitual que a veces, estemos haciendo una cosa mientras estamos pensando en otra. De este modo, vivimos alejados de nosotros mismos y del poder de lo inmediato.

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En este sentido, conviene destacar los resultados de una investigación reciente realizada por la Universidad de Harvard. La conclusión de este estudio es clara: la felicidad de una persona no depende de qué está haciendo sino de cómo lo está haciendo. Es decir, la felicidad no reside en el fin sino en el medio, o lo que es lo mismo, en la actitud con la que se afronta un objetivo.

Conviene aprender a pensar siempre en forma de ahora. Por eso, también debemos aprender a ocuparnos de los problemas en vez de preocuparnos antes de tiempo de algo que no sabemos si pasará. El pensamiento cuando se adelanta al futuro puede llegar a tornarse irracional generando una gran dosis de estrés y ansiedad.

De hecho, aquellas personas que se distraen con mucha facilidad de aquello que están haciendo tienen un nivel de satisfacción interior muy bajo. Por el contrario, aquel que es capaz de implicarse al cien por cien en una actividad disfruta no sólo en el proceso sino también, con los resultados de una acción. Ejercitar la voluntad es un síntoma de una persona responsable y feliz que es capaz de asumir compromisos de forma efectiva.

Además, ejercitar el nivel de concentración es clave para poder perfeccionar también el estado de la memoria puesto que cualquier estudiante debe hacer un gran esfuerzo cuando se pone delante de los libros para comprender y analizar el contenido de una asignatura de cara a superar cualquier examen.

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