Con la llegada del invierno comenzamos a sentir los primeros cambios a nivel físico,  los resfriados, molestias en la garganta y tos, entre otros síntomas son los más comunes pero no por eso dejan de ser desagradables.

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Ahora bien, lo más sencillo es ir por un antigripal y esperar a que haga efecto para seguir con nuestra rutina diaria.

Pero tenemos otra opción, apta para toda la familia que sobre todo redunda en beneficio de nuestro cuerpo, el cual es muy sabio y tiene su propio sistema de sanación.

Con elementos naturales podemos menguar los malestares sin introducir componentes artificiales al organismo y así respetar los procesos que se manifiestan en el cuerpo físico, pero que muchas veces tienen su origen en estados emocionales bloqueados o reprimidos.

 

Te daré cuatro sencillos trucos para aliviar éstos estados.

  • El primer aliado indispensable es el eucalipto o menta en todas sus presentaciones.

Por ejemplo, una infusión de eucalipto sólo o combinado con romero, tomillo, menta, miel y limón es la combinación perfecta.

Puedes tomarla antes de dormir, a media tarde y sobre todo  por la mañana en ayunas bien calentita, debido a que es lo primero que ingerimos después de muchas horas el organismo está mucho más receptivo  a lo que le suministramos en ese momento del día.

  • Tener hojas de eucalipto secas o frescas para hacerse vahos.

El modo de realizarlo es calentar agua en una olla con unas cuantas hojas de eucalipto y una vez retirado del fuego, con precaución se respira el  vapor.

Esto es muy beneficioso para la congestión y la tos, también se le puede  agregar unas hojitas de menta.

  • Recurrimos a las técnicas de aromaterapia, y ponemos unas cuantas gotas de aceite esencial de eucalipto en un quemador de aceites, para que sea más efectivo se puede poner uno en la habitación en la que dormimos y otro en el ambiente de la casa en el que pasamos más tiempo.
  • Por último, podemos hacer un masaje con aceite esencial de eucalipto, hay que asegurarse de que sea apto para la piel ó podemos fabricar nuestro propio aceite de una forma muy sencilla:

La base es aceite de germen de trigo y unas hojas de eucalipto frescas o también pueden ser de menta, una vez machacadas y mezcladas con el aceite se usan inmediatamente o se dejan  macerar unos días en una botella de cristal.

Untamos las articulaciones de las muñecas, los tobillos y damos un pequeño masaje en el pecho y espalda.

Si llevas estos tips a la práctica, seguro que pronto notaras una mejoría y tu cuerpo estará agradecido por ser tratado con remedios naturales sin efectos nocivos.

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