Los vegetales constituyen el grupo de alimentos más difíciles de incluir en la dieta infantil. Los niños no valoran este alimento, ya que por regla general lo encuentran poco atractivo, insípido, o incluso se niegan a probarlo.

En este tipo de elecciones influyen las pautas de alimentación que se lleven en la casa, y la mala fama de la verdura entre la población infantil. Pero, ¿no será que tampoco nos esforzamos demasiado en elaborar este sano y sabroso producto?

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Compra exigente

Efectivamente, la preparación de los vegetales comienza en el momento de su adquisición y, si no tenemos la suerte de tener la huerta en casa, la compra debe ser exigente, ya que un vegetal en su estado óptimo de frescura, además de asegurar todos los nutrientes y vitaminas, constituye el noventa por ciento del éxito a la hora de comerlo. Mejor biológicos.

 

Escoger el momento

Desgraciadamente la vida acelerada de hoy en día no permite hacer la compra de una forma pausada, y dedicarse después a limpiar, trocear y preparar los platos.

Sin embargo, es preferible comer verdura menos días, planificando de antemano el día concreto para preparar un plato de calidad, que limitarse a hacer el mismo puré de siempre con las consiguientes tensiones en la mesa.

 

Un nuevo placer

Puede escoger un fin de semana para implicar al niño en el lavado y troceado de las verduras. Sus vistosos colores y texturas, las diferentes formas de trocearlos, serán un estupendo incentivo para desmotar sus prejuicios. Busque dos o tres recetas novedosas y sencillas a base de vegetales frescos para empezar e insista hasta que encuentre sus preferidos.

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