Las semillas de sésamo se han utilizado durante mucho tiempo gracias a sus propiedades curativas y nutritivas. Se las considera un ingrediente muy importante cuando se trata de preparar todo tipo de comidas y dulces. Sin embargo, hay casos en los que el cuerpo no puede procesar los constituyentes de las semillas de sésamo, por lo que se tiene una reacción negativa.

sesamo

La alergia al sésamo fue documentada por primera vez en una revista médica en el año 1950, pero hoy en día el número de personas con intolerancia a las semillas de sésamo es cada vez mayor. Antes de comprar alimentos, es necesario leer la etiqueta para asegurarse de que no contengan residuos de sésamo que podrían afectar al bienestar general.

Los principales síntomas de esta alergia son el angioedema, rinitis, bronquitis, asma, dermatitis e incluso anafilaxia. Por otro lado, también existen algunos productos cosméticos que contienen trazas de sésamo y pueden desencadenar las mismas reacciones negativas.

Lo mejor que se puede hacer para tratar la alergia al sésamo es, en realidad, evitarlo. Si sufres de esta condición, debes asegurarte de que tus comidas no contengan sésamo o cualquier otro tipo de frutos secos y semillas. Se debe tener especial precaución cuando se come en algún lugar fuera de la casa donde no se conoce bien con qué ingredientes fue preparada la comida a consumir.
En casos donde se haya consumido por equivocación semillas de sésamo, se puede recurrir a diferentes medicaciones que ayudarán a controlar los síntomas de la reacción alérgica. Si esta llegara a presentarse con trastornos respiratorios, la persona debe concurrir inmediatamente a una sala de urgencias.

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