Para que disfrutar del verano sea posible y no se produzcan sobresaltos con la salud es imprescindible seguir una serie de recomendaciones. La Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) destaca el papel que desempeña el farmacéutico en este ámbito. Entre las recomendaciones que podemos obtener del profesional de la farmacia, cabe destacar una buena planificación del viaje, sobre todo si es al extranjero. Para ello conviene acudir a los servicios de Sanidad Exterior, extremar las medidas higiénicas con los alimentos y el agua, y llevar un botiquín completo que contenga, entre otros elementos, suero fisiológico, antisépticos/desinfectantes, gasas, esparadrapo, tiritas, pinzas, termómetro y productos para las necesidades previsibles en función del destino (analgésicos, protectores solares, medicamentos para mareos y medicación para enfermedades previas, medicación antipalúdica, etc.). En el botiquín también conviene llevar repelentes para insectos. Es muy útil portar ropa de algodón, que cubra la mayor parte del cuerpo y que no sea de colores estridentes. Para evitar los efectos del jet-lag, en caso de viajar en avión, es importante tratar de descansar antes del viaje y durante el vuelo, beber mucha agua y evitar la cafeína y el alcohol, así como las comidas copiosas. Al regresar de un viaje también es conveniente acudir al médico en el caso de que se presente algún síntoma que afecte a la salud como fiebre, diarrea, vómitos, etc. Por último, otra de las medidas preventivas fundamentales durante el verano es protegerse adecuadamente de la radicación solar. La incidencia del cáncer de piel se ha duplicado en Europa en las últimas décadas y en España el melanoma aumenta un 10% cada año.

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