La vid roja es una planta trepadora con un sinfín de propiedades terapéuticas. Entre las más conocidas, se encuentra la de mejorar los problemas circulatorios, pero pasemos a ver más detalladamente los casos en que esta planta nos puede servir:

Hemorroides

¿Cansada de no poder sentarte sin montar un espectáculo? La vid roja es una planta que ayuda a bajar la inflamación de este trastorno. Para ello, podemos optar por realizar un baño de asiento a base de una combinación de hojas de vid roja, castaño de indias y ciprés, o bien tomar directamente una tisana de la planta.

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Varices

Ingiriendo la planta en infusión, comprimidos o tintura (consultar las dosis adecuadas), conseguiremos fortalecer las venas y capilares. Otra solución que viene de perlas es la de preparar en dos recipientes de agua sendas infusiones de vid roja, y realizar baños de pies a diario.

Piernas cansadas

Por su acción favorecedora del riego sanguíneo, esta planta también nos servirá en caso de pesadez de piernas, y es que sus taninos astringentes evitan los atascos de sangre en las extremidades. Aplicaremos en forma de aceite o crema, siempre externamente.

Piel envejecida

También aplicada de forma externa, la infusión de las hojas de vid mantiene los niveles de colágeno, responsable de atribuir a la piel su firmeza y color natural, y elimina las rojeces del cutis.

 

Llagas

Las molestas llagas en la boca tendrán sus días contados si realizamos enjuagues bucales a diario con nuestra planta particular preparada en tisana.

Quemaduras solares

Otra propiedad del vinagre de la vid roja es la de refrescar la piel enrojecida por el sol y calmar la posterior irritación.

Diarrea

Las hojas de vid, tomadas de nuevo en forma de infusión, contribuyen a tratar la diarrea persistente por su propiedad astringente. No obstante, debemos evitar su fruto (la uva), ligeramente laxante.

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