Las anormalidades de acidos grasos esenciales (AGEs) son generalmente el resultado de uno de los siguientes procesos:

  • Excesiva ingestión de grasa en la dieta: ácidos grasos saturados, monoinsaturados, o ácidos grasos trans. Esta cantidad excesiva de grasa hace que los órganos tengan dificultades en recibir suficientes AGEs, ya que las lipoproteínas de la sangre no pueden transportar suficientes AGEs a los órganos que los necesitan.
  • Poca ingestión de grasas al comer alimentos procesados (los AGEs se eliminan para extender la vida media del producto en las tiendas) que contienen predominantemente hidratos de carbono: cereales, pasta, productos lácteos con poca grasa, zumos de fruta, pasteles.

omega-3

  • Ingestión de sustitutos de las grasas o compuestos que interfieren con la absorción de grasas para perder peso.
  • Enfermedades gastrointestinales con malabsorción, anorexia nerviosa o bulimia.
  • Ingestión de fórmulas para niños y suplementos alimenticios sin suficientes AGEs.
  • Necesidades aumentadas: La necesidad de AGEs aumenta cuando existe un aumento en el metabolismo celular (por ejemplo, quemaduras, enfermedades, embarazo, inflamaciones, crecimiento, etc.). Por esta razón, los niños en crecimiento y las mujeres embarazadas necesitan proporcionalmente más AGEs al día. Una deficiencia severa de AGEs no es común y causa obvias alteraciones de la piel o caída del pelo; se observa en recién nacidos y prematuros sin suficientes AGEs, en niños alimentados con dietas bajas en AGEs y en pacientes muy delgados que comen poco o tienen una enfermedad intestinal que interfiere con la absorción de grasas o que están recibiendo nutrición parenteral y no han recibido suplementos de lípidos.

Mucho más común es la deficiencia parcial de AGEs. Con frecuencia se emplea el término insuficiencia de AGEs para referirse a niveles bajos de AGEs que no son suficientemente severos para producir los síntomas y signos característicos de la deficiencia de AGEs como se observa en animales.

Se ha adjudicado una variedad de síntomas a la deficiencia de ácido linoleico (LA); entre ellos, desórdenes dérmicos tales como eczema o pérdida del cabello, disfunciones hepáticas, desórdenes renales, desórdenes del sistema nervioso central inclusive problemas de conducta, falla de cierta función inmunológica con susceptibilidad a las infecciones, potentes efectos adversos sobre la capacidad reproductiva incluyendo esterilidad masculina y aborto en las mujeres, desórdenes óseos y coyunturales, enfermedad cardiovascular, retardo del crecimiento y fallas de la función glandular general del organismo. Muchos de estos desórdenes que pueden adjudicarse a la deficiencia de ácido linoleico han sido hallados en pacientes que habían sido sometidos a alimentación parenteral (alimentación por vía intravenosa) durante largo tiempo, donde el ácido linoleico era escaso en las soluciones administradas. La contribución a las enfermedades humanas de la deficiencia de AL todavía permanece bastante escasamente definida y es probable que pueda aparecer un espectro de desórdenes de variada severidad como consecuencia de los distintos grados de deficiencia de AL.

Los resultados de la deficiencia del ácido alfa linolénico (ALN) son tan complejos como los de AL. El ALN ha sido asociado con cambios en el sistema nervioso central incluyendo problemas de conducta, parestesia (sensación de hormigueo, alfileres y agujas en los brazos y piernas), falta de coordinación motriz, debilidad muscular, deterioro de la capacidad de aprendizaje, pérdida de la visión y retardo en el crecimiento.

Las deficiencias de ácidos grasos omega 3 generalmente provocan hipertrigliceridemia, alta presión sanguínea, tendencia a formar coágulos sanguíneos debido a la adherencia plaquetaria, inflamación en una diversidad de tejidos del organismo, desórdenes cutáneos (especialmente sequedad de la piel), hinchazón de los tejidos (edema), deterioro de la función mental, desórdenes generales de la función inmunológica y cambios con tendencia a la reducción de la tasa metabólica del organismo.

Es importante reconocer que los ácidos grasos esenciales requieren ciertos minerales y vitaminas para cumplir sus importantes funciones en la salud humana. La ingesta de ácidos grasos esenciales sin los co-factores puede resultar poco efectiva, ya que los metabolitos producidos a partir de los AGEs son asimismo indispensables para mantener una salud óptima.

1 comentario

  1. Betzai J. Vargas G.

    11 Agosto, 2013 a 17:49

    Muy interesante la información mi inquietud es que como estamos en base a emociones será que también influye de manera directa? gracias

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