En general, todos los niños cuentan con una capacidad de atención limitada, pero el déficit de atención con hiperactividad es un trastorno más serio ya que afecta al niño en su educación y en su relación con los demás, tanto con los demás niños como con los mayores.

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Es común que los niños de entre tres y cuatro años estén desatentos, sean hiperactivos o  impulsivos, pero se debe diferenciar lo que es normal para la edad y los que pueden ser síntomas de este Trastorno de hiperactividad y Déficit de Atención, abreviado bajo sus siglas: TDAH.

Con frecuencia el TDAH suele ser diagnosticado entre los seis y los 12 años, ya que es cuando el niño ingresa en la etapa escolar que los síntomas se hacen más visibles. De esta forma, afecta a su educación, en su aptitud para adquirir los conocimientos impartidos en el colegio, además de afectar también muchos aspectos de su vida diaria, como su relación con sus amigos y compañeros.

Cuando el niño llega a ser adolescente, en la mayoría de los casos, padece los mismos síntomas.

Algunas diferencias que pueden presentarse es que los mismos síntomas anteriores se hagan más evidentes, así quien se comportaba de mala forma e hiperactivamente en  el nivel primario, sólo se sienta inquieto en la secundaria.

Lo que suele presentarse frecuentemente en la adolescencia son los siniestros automotores y faltas de las normas de tránsito en aquellos que conducen vehículos.

Estos síntomas del TDAH pueden permanecer hasta la edad adulta, incluyendo dificultades de concentración, organización y en las tareas. Incluso existen muchos adultos que descubren que padecen este trastorno al conocer los diagnósticos médicos que se efectúa a sus hijos.

El tratar y educar a niños con TDAH requiere de mucha paciencia y los padres deben interiorizarse sobre este trastorno e incluso consultar a un profesional para que los guíe de modo de poder actuar de modo apropiado.

El tratamiento para el TDAH puede colaborar con el control de sus síntomas, lo que hará que el niño pueda crecer y desarrollarse normalmente. También diminuirá las malas experiencias por las que puede pasar toda persona con TDAH.

En muchos casos, quienes poseen el TDAH suelen padecer también de uno o varios otros trastornos como la dislexia, el trastorno negativista desafiante, de conducta, ansiedad y depresión.

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