SIBO es un acrónimo de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. SIBO es una infección bacteriana crónica del intestino delgado. Ocurre cuando las bacterias que normalmente viven en el tracto gastrointestinal han crecido anormalmente en un lugar no destinado a tantas bacterias. Normalmente, el intestino delgado contiene menos de 100.000 unidades formadoras de colonias o CFU por ml / líquido. En comparación, el intestino grueso es el hogar en la región de más de mil millones de UFC por ml de líquido. SIBO se define como un aumento en la concentración de bacterias de más de 100.000 unidades formadoras de colonias por ml de líquido yeyunal.

¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar SIBO?
Hay muchos factores que aumentan el riesgo de SIBO. Algunos de los más comunes incluyen:
· Enfermedad celíaca
· Síndrome del intestino irritable
· Diabetes
· Hipoclorhidria

· Divertículos del intestino delgado
· Resección gástrica
· Medicamentos supresores de ácido gástrico (por ejemplo, inhibidores de la bomba de
protones)

¿Cuáles son los síntomas típicos de SIBO?
Típicamente (pero no siempre) los síntomas se presentan como molestias gastrointestinales e incluyen:
· Hinchazón / gas
· Flatulencia / eructos
· Dolor / calambres abdominales
· Problemas de motilidad – diarrea / estreñimiento
· Reflujo gastrointestinal
· Acidez estomacal
· Náuseas

SIBO se asocia con muchos trastornos ya sea como una causa subyacente, un efecto
posterior de la enfermedad preexistente o como una condición coexistente.

Estas condiciones incluyen:
· Acné común
· Anemia
· Espondilitis anquilosante
· Enfermedad celíaca
· Fibrosis quística
· Síndrome de fatiga crónica
· Diabetes
· Fibromialgia
· Gastroparesia
· ERGE (enfermedad por reflujo gastroesofágico), ERGE y PPI
· Infección por H. pylori
· Hipoclorhidria (bajo ácido estomacal)
· Hipotiroidismo / Enf. De Hashimoto

· IBD (síndrome inflamatorio intestinal)
· Cistitis intersticial
· Intestino permeable
· Obesidad
· Enfermedad de Parkinson
· Síndrome de piernas inquietas
· Artritis Reumatoide

Pruebas para SIBO

SIBO Prueba de aliento
La prueba de aliento mide el hidrógeno y el gas metano producido por las bacterias en el
intestino delgado que se ha dispersado en la sangre, y luego en los pulmones, para su espiración.
Después de un ayuno nocturno, el paciente respira en un tubo con una bolsa adherida. Las bolsas miden los gases que expiran de los pulmones. La primera lectura se conoce como lectura basal. Luego se le da al paciente una solución para beber que contiene lactulosa y luego se le pide que respire en el tubo a intervalos de 20 minutos. La producción de hidrógeno y metano se mide en partes por millón en cada intervalo de 20 minutos desde el inicio, durante las próximas 3 horas.
Algunos laboratorios pueden probar durante un período de tiempo más corto, pero 3 horas es lo habitual.
La lactulosa es el azúcar de elección ya que es bastante poco absorbido, en general en aquellas personas con SIBO, la malabsorción se observará antes.

Interpretando resultados
Normalmente hay un pico en la producción de hidrógeno dos horas después de la ingestión de lactulosa, lo que refleja el paso de este carbohidrato no absorbible al colon.
Con un tránsito intestinal más lento, la aparición del pico de hidrógeno puede retrasarse. Esto también ocurre cuando hay una producción significativa de metano.
En SIBO también hay un pico más temprano de producción de hidrógeno, lo que refleja la descomposición de lactulosa en el yeyuno y el íleon.

Una lectura alta de metano se asocia con tránsito intestinal lento y estreñimiento.

TRATAMIENTO
Hay varios enfoques para tratar SIBO. Dependerá del individuo, síntomas y respuesta al
tratamiento. En cualquier caso, se deben seguir las pautas establecidas por el médico.
Habitualmente:


· Antibióticos – rifaximina y / o neomicina: estos son prácticamente no absorbibles, por lo
tanto permanecen en los intestinos. Como tales, no se espera que causen efectos
secundarios sistémicos.


· Hierbas – la investigación ha confirmado la posible eficacia de ingredientes botánicos,
incluida la alicina del ajo, el orégano, la berberina y la canela.


· Dieta: es necesaria una dieta que reduzca los carbohidratos, especialmente los
FODMAP. Las restricciones se deben ir modificando a medida que el cliente mejora.


Además, los profesionales pueden emplear otras medidas de apoyo digestivo, como enzimas digestivas, hidrocloruro de betaína y magnesio.


· Los factores de estilo de vida (manejo del estrés, sueño) también deben abordarse.

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