Así que acabas de volver del médico, y tu análisis de sangre no se ve bien. Tu nivel de glucosa en ayunas fue de 110: no es diabetes, pero tampoco es normal. Tus triglicéridos fueron de 195, tu nivel de colesterol HDL fue de 35, y tu presión arterial se ha deslizado hasta 130/90.
A pesar de las repetidas advertencias del médico, has seguido aumentado de peso, tal vez en parte porque no puedes encontrar tiempo para hacer ejercicio, y te resulta casi imposible pasar mucho más que un día sin dulces o bocadillos de algún tipo.

caminodiabetes

Tu primer paso debe ser ponerte en marcha. No necesitas ir a un gimnasio o convertirte en un triatleta para obtener los beneficios del ejercicio. De hecho, lo primero que tienes que hacer es dejar de estar sentado.
Por supuesto, también ayuda a hacer ejercicio con regularidad, y es difícil de superar una buena caminata. Caminar todos los días, o incluso la mayoría de los días de la semana, es una gran actividad física. Si tienes una rutina de entrenamiento más intensiva, eso es genial.

Por supuesto, tu dieta va a necesitar una revisión. La prediabetes es el resultado de algo que se llama resistencia a la insulina, lo que significa que las células son lentas, dejando un exceso de azúcar e insulina en el torrente sanguíneo (en lugar de sacarla de la circulación sanguínea). Esta es la forma de pasar de prediabetes a diabetes tipo 2.

Consulta con un profesional orientado a la nutrición para tener una guía completa sobre qué alimentos incorporar y cuáles abandonar.

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