El trastorno bipolar, también conocido como depresión maníaca, es una enfermedad mental que se caracteriza por provocar cambios drásticos de humor. Se cree que una de sus causas puede ser un desequilibrio químico en el cerebro, aunque muchas veces es de origen hereditario dentro de una misma familia.

Las personas que sufren este trastorno mental pasan rápidamente de sufrir manías (nombre que reciben las sensaciones de euforia descontrolada que se dan en estos casos) a estados depresivos en los que se siente muy triste y no quiere hacer absolutamente nada.

Algunos de los síntomas característicos de las etapas de manía son pensar y hablar muy rápido, no dormir, sentirse muy importante, gastar dinero en exceso y consumir mucho alcohol y drogas. En los momentos de depresión los afectados de trastorno bipolar no tienen interés en nada de lo que disfrutan habitualmente, lloran fácilmente, tienen la autoestima muy baja, se sienten continuamente cansados y padecen cambios en su apetito, entre otros síntomas.

El tratamiento de los pacientes con trastorno bipolar (que es de diferentes tipos según la intensidad y duración de sus fases) incluye la administración de medicamentos destinados a estabilizar los cambios de humor, de antidepresivos y la asistencia a terapia psicológica y/o psiquiátrica. Algunos afectados por esta enfermedad renuncian a recibir tratamiento porque no quieren renunciar a la sensación de poder que caracteriza sus etapas maníacas pero no se dan cuenta de que esto afecta de manera muy significativa su vida personal y la de su familia.

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