Los factores psicológicos pueden tener tanto o más impacto sobre el dolor de pecho pediátrico como los factores físicos, según se encontró en un estudio de la Universidad de Georgia.
Los psicólogos de la Universidad descubrieron que los pacientes pediátricos con diagnóstico de dolor torácico no cardíaco tienen mayores niveles de ansiedad y depresión que los pacientes diagnosticados con soplos cardíacos inofensivos -un ruido del flujo normal de sangre en un corazón estructuralmente normal. La investigación se realizó en colaboración con Childern’s Healthcare de Atlanta y la Universidad de Emory.

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El hecho de que estos síntomas psicológicos son mayores en los pacientes con dolor torácico no cardíaco sugiere que los síntomas psicológicos pueden estar jugando un papel en la presentación del dolor en el pecho.
Los resultados del estudio muestran un aumento estadísticamente significativo en la ansiedad y la depresión entre los pacientes que son diagnosticados más tarde con dolor torácico no cardíaco en comparación con los pacientes diagnosticados con soplos cardíacos inofensivos. No está claro si la ansiedad es la causa del dolor o si el dolor causa la ansiedad.
Los niveles más altos de ansiedad no fueron tan altos como para causar un diagnóstico clínico por su cuenta, pero cuando se contrastaron los dos grupos, se observaron diferencias estadísticamente significativas.

Estudios anteriores han demostrado que reducir los síntomas emocionales puede conducir a una mejor capacidad para lidiar con el dolor.
Un objetivo con estos pacientes sería tener una imagen más clara y completa de lo que les está pasando y determinar la mejor manera de ayudar a estos niños y adolescentes.

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