En un nuevo estudio se halla que los efectos colaterales severos podría ser la clave de porqué muchas pacientes mayores dejan de tomar las drogas que las ayudan a prevenir el desarrollo de un nuevo tumor.
La investigación también reveló una gran brecha entre lo que estas pacientes de cáncer de mama les dicen a sus médicos sobre los efectos colaterales y lo que realmente están experimentando.

El estudio incluía a 686 mujeres en la etapa del climaterio con cáncer de mama sensible al estrógeno que fueron cuestionadas acerca de sus síntomas antes del tratamiento con drogas bloqueadoras de estrógeno llamadas inhibidores de aromatasa, que incluye medicamentos como el Arimidex, Aromasin y Femara. Las mujeres fueron seguidas durante 3, 6, 12 y 24 meses luego de haber empezado el tratamiento.

Luego de tres meses, alrededor de un tercio de las pacientes presentaba severo dolor en las articulaciones, un 29 por ciento tenía los calores típicos de la menopausia, cerca de un cuarto tenía un descenso de la libido, del 15 al 24 por ciento padecían de fatiga, del 16 al 17 por ciento tenían sudores nocturnos y entre el 14 y 17 por ciento sufrían de ansiedad, según hallaron los investigadores.
Otros síntomas incluían el aumento de peso, la sensibilidad en los senos, cambios de ánimo, y sensación de hinchazón, irritabilidad y nauseas.

Como un resultado de estos efectos colaterales, el 36 por ciento de las pacientes interrumpieron el tratamiento antes de un promedio de cuatro años. De este grupo, el 10 por ciento abandonó a los dos años y el resto abandonó entre unos 25 meses y 4 años después.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *