Cuando la pareja ha aceptado su situación de infertilidad y ha dado un paso más en relación a la búsqueda de técnicas de reproducción asistida, comienza para ellos una nueva etapa que no carece de efectos secundarios y que afectan principalmente a la parte psicológica .

La mujer que está sometida a algún tipo de tratamiento hormonal suele generar bastante ansiedad. Deja sus aficiones y sus costumbres diarias para centrarse exclusivamente en el tratamiento. Muchas veces existe un sentimiento oculto de rabia, de sensación de injusticia por no poder quedarse embarazada que puede ocasionar otro tipo de trastornos. Por eso es conveniente hablarlo con personas de confianza y asumir que las cosas son como son.

Por su parte los hombres suelen encarar este período de una forma más activa. Parece ser que ellos canalizan la frustración por no poder ser padres centrándose en su trabajo, o en la práctica o el incremento de algún tipo de deporte. En cierto modo es una buena manera de canalizar la negatividad que pueda surgir, por eso se dice que ellos “sufren menos.”

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Recuerde que…

Hay que tener claro que el tratamiento no es la solución a todos los problemas, y hay que estar preparados para saber cómo encarar su falta de éxito.

 

El momento más duro

El mayor peligro en torno a la ansiedad que generan los resultados de los tratamientos aparece en el período comprendido desde la implantación del embrión hasta la prueba de gestación que suele ser de quince días. 

En estos casos se recomienda tener programadas actividades placenteras con antelación y procurar mantenerse ocupados.

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