El aburrimiento surge cuando una persona no sabe en qué ocupar su tiempo con un sentido. En general, cuando una persona se aburre, el tiempo pasa muy despacio y las agujas del reloj parece que no avanzan. El aburrimiento es síntoma de un corazón adormecido que no sabe captar el significado esencial de la vida y el gran tesoro de la existencia. Los ancianos que ya han vivido, tienen la sensación de que les falta tiempo para poder cumplir todos aquellos sueños y planes que hubiesen querido realizar. Tal vez, al tomar conciencia del límite de la propia vida es habitual que muchos mayores quieran saborear al máximo sus últimos años de vida.

aburrimiento

Sin embargo, el aburrimiento es un fenómeno que está muy asociado a la infancia. Los niños de hoy día tienen gran cantidad de juguetes, además, también tienen teléfono móvil para poder llamar a algunos amigos, incluso, tienen ordenador para jugar con algún videojuego. Es decir, los niños de hoy día tienen un gran entretenimiento a su alcance, sin embargo, al tenerlo todo no saben valorar y disfrutar aquello que poseen, de este modo, se aburren.

Los padres deben aprender a educar a los niños en la conciencia de dar valor a las cosas porque esta es la mejor forma de combatir el aburrimiento. Además, en la medida en que un niño tienen inquietudes es capaz de vivir con imaginación, es decir, puede dotar su tiempo de actividades tan saludables como andar en bicicleta, jugar con los amigos en el parque, escuchar música o  ir al cine.

El aburrimiento también puede producirse en la etapa adulta y en este caso, puede ser positivo puesto que se trataría de una sensación que puede ayudar a la persona a darse cuenta de que necesita un cambio en su vida. Por tanto, el aburrimiento puede ser una señal interior que nos invita a analizar qué está pasando dentro de nosotros mismos.

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