Comparado con los pares cuyas pieles son suaves y limpias, los adolescentes que sufren de un acné severo tienen más del doble de posibilidades de sufrir problemas en la salud mental y se encuentran en un riesgo mayor de tener pensamientos suicidas, según un estudio acerca de la juventud realizado en Noruega.

Casi todos los adolescentes tienen algunos barros, y alrededor de uno cada cinco desarrolla un caso de acné de moderado a severo.
Una tez mala puede ser psicológicamente devastadora en el punto crítico del desarrollo humano donde la imagen propia y la autoestima están siendo establecidas. Y existen consecuencias ocultas en el acné, sobre todo en casos severos.

Sin embargo, los investigadores no pueden decir por ciencia cierta si es el acné el culpable o si la isotretinoina y otros tratamientos para la condición podrían estar jugando un papel.
La isotretinoina, el ingrediente activo de una serie de productos para tratar el acné en el mercado, ha sido relacionada con estados depresivos, suicidio y pensamiento suicida. Sin embargo, algunos investigadores opinan que tanto la depresión como los pensamientos suicidas son más bien un reflejo del peso de padecer acné, y no un efecto secundario de la droga.

En el estudio conducido por el Instituto de Salud Pública Noruego, se encuestaron a 4 mil adolescentes entre los 18 y 19 años, donde el 14 por ciento reportaban tener “mucho” acné.
Cerca del 25 por ciento de estos jóvenes con “mucho” acné afirmaron tener o haber tenido pensamientos suicidas.

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