El amor es uno de los regalos más maravillosos que puede recibir un ser humano en cualquier momento de su vida. Está claro que en función de la edad se vive de una u otra forma este sentimiento universal que ha inspirado a poetas y a escritores de todos los tiempos. Sin duda, el amor en la vejez se vive de una manera más serena y más madura. En ese tiempo, el amor muestra la necesidad de compañía y cariño que existe en todo corazón por envejecido que esté. De hecho, el amor tiene la capacidad de rejuvenecer a nivel emocional puesto que una nueva ilusión se convierte en un motor importante para vivir y disfrutar el presente al máximo.

El amor en la tercera edad es esencial. Existen casos de ancianos que enviudaron y deciden rehacer su vida con una nueva persona. A veces, los mayores se encuentran con la oposición de sus hijos. Sin embargo, conviene dar tiempo a los hijos para que asimilen la noticia puesto que seguro que tarde o temprano aceptan el nuevo amor con alegría. Por otra parte, existen también personas que jamás convivieron con una pareja y sin embargo, es al final de su vida cuando se encuentran con otro ser humano especial. Por tanto, nunca es tarde para encontrar el amor y para aprender a sentir como bien muestra en la literatura la obra de Gabriel García Márquez titulada “Cien años de soledad”.

Además, el amor también se muestra en su máxima expresión en el caso de aquellos ancianos que celebran con ilusión Las bodas de oro. Cincuenta años de amor y de unión. Medio siglo de una vida compartida desde la esperanza y el afecto de corazón y alma.

Para ser feliz se necesita amor ya sea en forma de pareja, familia o amigos. Pero el cariño es necesario para encontrar un sentido para vivir.

2 comentarios

  1. consuelo

    15 julio, 2012 a 1:22

    muy interesante esta pagina para nosotros de la tercera edad.

  2. cristina latorre

    21 febrero, 2014 a 11:50

    Ante una relación amorosa de un joven o de un adulto podemos estar contentos o no, pero no se nos ocurre impedir esa relación o presionar a los amantes de manera ostentosa. No sucede lo mismo cuando se trata de personas mayores; parece que les atribuímos una menor madurez psicológica que les incapacita para tomar decisiones en un asunto tan importante. De todas formas, hay que comprender a los familiares: pensemos en nuestros mayores e imaginemos una relación amorosa tardía que incluso puede terminar en boda. No; no es una cuestión tan sencilla, ni tiene por qué acabar a gusto de todos. Lo importante, como sugieres, es no olvidar quién tiene el derecho a tomar la decisión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *