El calcio es el quinto elemento en orden de abundancia en el organismo y es el principal catión divalente en el líquido extracelular. Un adulto normal de 70 kg de peso posee alrededor de 1,25 kg de calcio; un recién nacido a término contiene unos 25 g. El 99% del calcio total se encuentra en tejido óseo y el 1% restante, distribuido en los líquidos intravascular, intersticial e intracelular.

El requerimiento diario de calcio varía en las distintas etapas de la vida. Un lactante debe ingerir entre 350 y 550 mg/día; niños de 1 a 10 años, 800 mg/día; durante el período de crecimiento pre y pospuberal, 1200 mg/día, y durante el embarazo y la lactancia, la madre debe consumir 1200 mg/día.

La leche y productos lácteos son las mejores fuentes de calcio. Un litro de leche de vaca provee algo más de 1 g. Además, el azúcar de leche o lactosa favorece la absorción intestinal del mismo. En los restantes alimentos existe también calcio, especialmente en los de origen vegetal; en general, la concentración en los alimentos no lácteos es relativamente baja.

Los ingresos de calcio dependen de la absorción intestinal. Con una dieta normal, un adulto absorbe alrededor del 30% de los 800 a 900 mg de calcio que ingiere por día. La absorción ocurre principalmente en el duodeno y primera porción del yeyuno.

Hay factores dietarios que influyen el ingreso de calcio. La presencia de ácido cítrico, lactosa y algunos aminoácidos en el intestino la favorecen, mientras los ácidos fítico y oxálico, y los fosfato, forman con el calcio sales insolubles no absorbibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *