El cáncer de recto es frecuente y temido, porque en la mayoría de los casos es sinónimo de ano artificial. Sin embargo, se han hecho progresos considerables a nivel de la cirugía por conservar el ano natural, extirpando sólo los ganglios enfermos.

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Consejos prácticos

Si notamos que tenemos sangre en el ano, aunque sea mínimo, aunque tengamos hemorroides, debemos realizarnos un tacto rectal, y una colonoscopia. En cualquier caso, se recomienda realizarse una colonoscopia a partir de los 45 años, especialmente por parte de aquellos que tengan antecedentes familiares con cáncer de colon, o de recto.

Las causas

El recto es la parte terminal del colon. El cáncer suele provenir de una lesión benigna llamada pólipo, que con el tiempo termina cancerizándose. Los hombres son los más propensos a sufrirla, especialmente a partir de los 50 años. En la mayoría de los casos, la aparición es espontánea, pero existen casos con antecedentes familiares.

La consulta

El cáncer de recto se forma progresivamente. Normalmente no es doloroso (salvo en los casos más avanzados). En algunas situaciones suelen aparecer restos de sangre en las heces, aunque normalmente en mínimas cantidades (simples restos). Esta señal debe llevarnos a acudir a un médico, a pesar de tener hemorroides, o una fisura anal, que también suelen sangrar.

Es indispensable hacerse una revisión a partir de los 45 años de edad, con el fin de someterse a una colonoscopia, en el caso de tener algún pariente de primer grado con el mismo problema en el colon o en el recto. Los demás síntomas del cáncer de recto son más raros, y se observan en formas más avanzadas. Puede tratarse de un estreñimiento, de dolores, o escozor, o falsas ganas de ir al servicio.

El tratamiento

La base del tratamiento del cáncer de recto es la cirugía. Se trata de extirpar el segmento de intestino que contiene el tumor, y los ganglios que podrían estar afectados. El problema es que el recto está situado en la parte terminal del colon, justo antes del ano, y a veces es difícil quitar un cáncer de recto que esté muy cerca del ano, sin tener que quitar también este último.

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