Las dietas ricas en grasas saturadas y azúcar refinado llevan a la gente al camino a la obesidad, a la vez que cambia su cerebro, lo que puede provocar el consumo excesivo de los mismos alimentos y que la pérdida de peso se transforme en un desafío.

Un estudio tomó como objetos de estudio a ratas entrenadas para testear la reacción que tenían ante la dieta a nivel cerebral, específicamente sobre el hipocampo (área del cerebro que controla la memoria y el aprendizaje).

Las ratas se dividieron en dos grupos, uno recibió acceso ilimitado a alimentos equilibrados y bajos en grasa y el otro accedió a alimentos altamente energéticos, ricos en calorías y grasas saturadas. Tras someterlas a una serie de pruebas para medir las habilidades de aprendizaje y memoria, se observó que las ratas obesas, debido a la dieta altamente calórica, se desempeñaron peor que las que habían llevado una dieta saludable.

Los investigadores inyectaron una tinta colorante en las barreras hematoencefálicas de los roedores, que son una densa red de vasos sanguíneos que mantiene el cerebro seguro de agentes tóxicos. Descubrieron de este modo que las barreras de las ratas obesas se habían deteriorado y permitieron la filtración de una cantidad significativamente mayor de tinta que las barreras de las ratas no obesas.

La obesidad también podría estar relacionada con el deterioro cognitivo. Dado que los recuerdos son suprimidos en el hipocampo, en el supuesto de que los resultados obtenidos en las ratas puedan ser trasladables a los humanos, esto podría deberse a que la capacidad del hipocampo para suprimir pensamientos no deseados (sobre los alimentos con alto contenido calórico) está afectada por la dieta alta en grasas saturadas y azúcar. Esto aumentaría las chances de que la gente obesa consuma alimentos grasos, lo que no les permitiría controlar a sí mismos para dejar de comer.

Por estos motivos se puede hablar de un círculo vicioso de la obesidad y el declive cognitivo. Al comer alimentos ricos en grasas y azúcares, el sistema inhibitorio se debilita progresivamente, lo que lleva al exceso. Estos resultados coinciden con estudios previos que habían encontrado una relación entre la obesidad en la mediana edad y una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

Muchas personas obesas pueden pensar que la pérdida de peso y ser saludable es casi imposible. Una vez que se cruzó la línea de la alimentación equilibrada, es necesario realizar mucho trabajo duro o incluso recurrir a la cirugía. Para que una persona pueda realizar este cambio y mantenerlo en el tiempo, la lucha sería una batalla de por vida, lo que también implicaría una serie de cambios permanentes en el cerebro.

4 comentarios

  1. BETZAI JOSEFINA VARGAS GONZALEZ

    15 octubre, 2012 a 17:06

    Excelente informacion porque estoy obesa .Gracias

  2. Miriam

    15 octubre, 2012 a 20:51

    Y cuál es la forma de revertir ese círculo vicioso? Se han dejado la información más importante, a largo plazo

  3. BETZAI JOSEFINA VARGAS GONZALEZ

    16 octubre, 2012 a 2:28

    agradeceria tambien las pautas para dejar este mal habito del consumo de azucares

  4. pilar

    16 octubre, 2012 a 18:26

    hola, pero entonces que quiere decir.?. que las personas que ya han cruzado la linea y estan gordas no les merece la pena adelgazar porque para mantenerse en el tiempo tendrian que estar padeciendo psicolgicamente el resto de sus dias??

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